AFP
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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, tratará este sábado de persuadir a su homólogo estadounidense, George W. Bush, de la necesidad de celebrar una cumbre del G8 ampliado para reformar el sistema financiero internacional y evitar en el futuro una crisis como la actual.

Previo a esta reunión de tres horas entre Bush, Sarkozy y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, en la residencia presidencial de Camp David, en las montañas de Maryland (este de Estados Unidos), los norteamericanos se han mostrado menos entusiastas que los europeos.

Estos últimos quieren una reforma real y completa, una suerte de nuevo Bretton Woods, el conjunto de acuerdos que gobiernan desde 1944 el mundo de las finanzas internacionales.

Bush admitió el viernes la necesidad de tomar recaudos para que los desarreglos de la máquina financiera que amenazan en estos días con recalentar toda la mecánica económica mundial no se vuelvan a producir.

Su gobierno también venció sus reticencias y aceptó el principio de una cumbre internacional que congregue a los países del G8 y las grandes economías emergentes, además de declararse abierto a todas las opciones.

Pero Bush no se comprometió a una reforma más allá del sistema estadounidense, lo cual, de todos modos, recaería en su sucesor desde enero de 2009, en tanto los europeos proponen una forma de supervisión mundial de los mercados que recaería en el Fondo Monetario Internacional.

Bush también advirtió contra los efectos negativos que nuevas reglamentaciones podrían tener sobre la actividad económica.

Sarkozy, por su parte, exhortó nuevamente el viernes a extraer lecciones de la crisis y advirtió contra el riesgo de no ver en ésta más que un "paréntesis" tras el cual todo podría "recomenzar como antes".

Al riesgo de irritar a los estadounidenses, el mandatario francés se refirió al surgimiento de un "mundo nuevo".

"Este mundo nuevo, o bien logramos regularlo, organizarlo, moralizarlo, y entonces de esta crisis saldrá un progreso para la humanidad, o bien no lo logramos y cada uno por su lado, los egoísmos, los fanatismos, la lógica del enfrentamiento prevalecerán, y así, este mundo será tal vez peor que el que hemos conocido", dijo ante la Asamblea Nacional de Quebec.

La Casa Blanca en tanto se esforzó en mostrar que no debía esperarse demasiado de las discusiones de Camp David. Bush recibe a Sarkozy y Barroso porque ellos "están en el vecindario", en el camino de regreso entre Canadá y Europa, dijo su portavoz, Dana Perino.

"Les puedo asegurar que no creo que se reescriba Bretton Woods" este sábado en Camp David, bromeó.

Para ella, la fecha y el lugar de una cumbre internacional no se decidirán en Camp David. Sarkozy, sin embargo, señaló que ya se había alcanzado el principio de tal cumbre para antes de fin de año. Él quisiera que tuviera lugar en noviembre en Nueva York, donde a su criterio todo comenzó.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, también respaldó la realización de esta cumbre, y en coincidencia con el presidente francés propuso que se realice en la sede de la ONU en Nueva York.

Tras reunirse con Sarkozy en Canadá durante la cumbre de la francofonia Ban sostuvo que "ambos estuvimos de acuerdo en que no hay tiempo que perder y por lo tanto apoyo totalmente su idea de realizar el foro a comienzos de diciembre a más tardar", sostuvo en una carta.

"Creo decididamente que llevar a cabo la cumbre en las Naciones Unidas, el símbolo del multilateralismo, le dará legitimidad universal a esta empresa y demostrará un deseo colectivo para enfrentar este serio desafío mundial", indicó.

Los europeos, que le reprochan a Estados Unidos haber dado rienda suelta a banqueros e inversores en nombre del principio sacrosanto de la libre empresa, se felicitan de haber logrado coordinar sus acciones durante la crisis y asumir un papel cuestionando el "liderazgo" norteamericano.

En el "mundo nuevo" al que aludió el viernes y cuyo surgimiento coincidiría con el fin de la era Bush, Sarkozy, que ejerce en la actualidad la presidencia rotativa del Consejo Europeo, señaló que los norteamericanos debían "entender que ellos son socios, que no están solos en el mundo".