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  • AFP

Instituciones de microcrédito de los cinco continentes expresaron este sábado en París su preocupación por los primeros efectos de la crisis financiera mundial, que ya se dejan sentir en las entidades latinoamericanas, al inicio de una semana sobre el ahorro solidario.

Para los organismos latinoamericanos que conceden microcréditos (pequeños préstamos para gente que no los obtendría en bancos convencionales) la crisis "ha tenido un efecto inmediato debido a la envergadura de las crisis económicas que ya hemos atravesado, principalmente en Argentina en 2001", afirmó Reynaldo Marconi, del Foro Latinoamericano y del Caribe de Finanzas Rurales (FORO-LAC).

"Hubo una fuga de capital, una disminución de los ahorros", explicó.

Este boliviano, banquero de formación, considera que "el riesgo a medio plazo es la reducción de las carteras (préstamos), un aumento de los tipos de interés y de los impagos".

Pero, según Marconi, hay que distinguir dos tipos de instituciones de microfinanzas.

"Las que tienen una visión comercial y se financian con fondos especulativos, como Compartamos en México, se verán muy afectadas por la crisis mundial", señala.

Y es que desde que en 2005 el premio Nobel de la Paz recayó en el as de las microfinanzas Mohammed Yunus, este sector, que puede llegar a ser muy rentable debido a sus tipos de interés muy altos, atrajo capital extranjero, a los grandes bancos y a los fondos de inversión.

Por el contrario las instituciones de microcrédito que "obedecen a un objetivo social y trabajan con recursos locales no se verán muy afectadas", estimó.

Lulzim Sadrija, director de Krediti Rural i Kosoves (KRK), una entidad al servicio de la población rural de Kosovo, enumera las dificultades con las que tropieza: "uno de los primeros efectos de la crisis para nosotros es que aumenta el precio del dinero, suben los intereses y nos cuesta mucho, por tanto, encontrar los recursos que necesitamos".

"Llegado el momento los tipos de interés para los beneficiarios de los microcréditos también aumentarán, pronto será inaguantable", afirmó durante una conferencia de prensa organizada por el Comité contra el Hambre y por el Desarrollo (CCFD).

"También tememos que la crisis en los países desarrollados haga disminuir la cantidad de dinero que envía la diáspora kosovar residente en Suiza o en Alemania, mermando así la capacidad financiera de las familias rurales", añadió.

Sisaliao Svenguska, del Fondo Cooperativo (Laos), insiste por su parte en "las disminuciones de las donaciones (...) y una debilidad de los bancos que penaliza la microfinanza".

La Caja de Crédito Rural para el Desarrollo, radicada en Kivu del Norte (este de la República Democrática del Congo), que permite a 25.000 personas gestionar pequeños proyectos en un contexto de guerra, forma parte de las entidades de vocación social.

"Intentamos escapar a la crisis mundial manteniéndonos (...) en la economía real", explica su director Stanislas Litembo.

"Somos testigos hoy en día a través de la crisis de los efectos de una economía que no tenía más finalidad que sí misma", comentó Geneviève Guénard, directora financiera del Comité contra el Hambre y por el Desarrollo (CCFD-Tierra Solidaria).

En la actualidad hay que centrarse en "la microfinanza solidaria que persigue fines sociales y medioambientales", concluye.