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El huracán Raymond se encuentra estacionado este martes frente a la costa del Pacífico mexicano, donde habitantes y turistas de puertos como Zihuatanejo se preparan para recibir sus embates con el recuerdo aún fresco del reciente paso del devastador ciclón Manuel.

Raymond, un huracán de categoría 3 (el primero de ese nivel de la temporada en México) amenaza con provocar en las próximas horas "inundaciones en áreas urbanas, deslaves en zonas montañosas, incluyendo tramos carreteros, así como desbordamientos de ríos" en los estados de Guerrero y Michoacán, advirtió el Servicio Meteorológico Nacional, SMN.

Después de cobrar fuerza el lunes, la mañana del martes se ubicaba a 140 km al sur-suroeste de Zihuatanejo y a 230 km al oeste-suroeste de Acapulco, ambos importantes destinos turísticos del estado de Guerrero, y a 160 km al sur-sureste de Lázaro Cárdenas (Michoacán), precisó el SMN a las 11H00 GMT.

El fenómeno, de un tamaño de 600 km y que se estacionó desde la medianoche, mantiene vientos sostenidos de 185 km/h y rachas de hasta 220 km/h, señaló el SMN, que pronostica que durante el día se acerque "poco a poco" a la costa.

Las autoridades prevén que Raymond disminuya paulatinamente su fuerza hasta degradarse a categoría 1 el jueves, cuando empezaría a disiparse.

Sin embargo, el director del oficial Conagua, David Korenfeld, recordó a la radio MVS que Raymond es "errático" y, aunque por el momento sigue su ruta hacia "el noreste, hacia el territorio nacional" frenado por frentes fríos, no se descarta que el miércoles pueda dar un viraje hacia el oeste y no llegar a tocar territorio mexicano.

Guerrero aún no se ha recuperado del huracán Manuel que embistió el sur del territorio mexicano por el lado del Pacífico a mediados de septiembre pasado. Ese fenómeno meteorológico fue casi simultáneo al ciclón Ingrid, que ingresó por el Golfo de México. Ambos dejaron 157 muertos y 1,7 millones de damnificados.

Turismo resguardado

Desde el fin de semana pasado, los turistas con reservas en hoteles de Zihuatanejo "cambiaron sus fechas de estadía" y a los pocos que llegaron -estimados en unos 1,500- "les estamos pidiendo que no salgan del hotel", comentó Zandra Almada, gerente del Hotel Villa Mexicana.

"Nosotros no sabíamos del huracán, así que comiendo algo rápido para regresar al cuarto porque sí sabemos del último" ciclón Manuel, dijo en el desértico restaurante de ese hotel Erin Hopkins, quien viajó desde Seatle (Estados Unidos) con su esposo y otra pareja de novios, mientras observaba la constante lluvia y el mar bajo un cielo completamente nublado.

Tragedia por Manuel aún fresca entre lugareños

Manuel dejó incomunicado por algunos días al puerto de Zihuatanejo debido a deslaves en carreteras, cientos de damnificados, y un severo impacto sicológico por las tragedias que provocó en las zonas montañosas más cercanas a Acapulco.

En esa zona, un enorme alud de lodo sepultó a la mitad de las casas del pueblo La Pintada dejando decenas de desaparecidos, así como varias pequeñas comunidades inundadas casi por completo.

"En cuanto escuché la alerta del alcalde (de Zihuatanejo) en el radio, ni lo dudé, agarré mis niños y me bajé (de la montaña) en una camioneta de Protección Civil", dice aliviada en uno de los albergues de Zihuatanejo Bartola Hernández, abuela de cuatro niños huérfanos de madre y abandonados por sus distintos padres.

Los vientos huracanados de Manuel volaron parte de la casa de esta mujer que aún no la ha "terminado de recomponer", así que no podía correr ningún riesgo, como otros de sus vecinos que creen "que acá abajo hay más riesgo de inundación", prosigue Hernández.

Esos habitantes que aún no hacían caso a las alertas para trasladarse a los refugios habilitados para 4,500 personas por la cercanía de Raymond centran la atención del alcalde.

"Estamos preocupados. Hicimos un recorrido por las zonas de mayor riesgo" advirtiéndoles a sus habitantes "lo importante" de resguardarse a un lugar seguro, pero "desafortunadamente la cultura de la prevención aún no está muy arraigada", confiesa en el mismo albergue el alcalde Eric Fernández.

Dirigiéndose con nerviosismo al centenar de personas refugiadas, el funcionario pide a la gente: "Si necesitan que vayamos por algún familiar o algún vecino (a sus casas), por favor díganos".

Los gobiernos de Guerrero y Michoacán han decretado una alerta que incluye el cierre de puertos, evacuaciones preventivas, vigilancia de presas, carreteras y suspensión de clases en algunas comunidades.

En total hasta la noche del martes, en Guerrero, alrededor de 1,000 personas fueron evacuadas en Zihuatanejo, y en los municipios de Tecpan de Galeana y Coyuca de Benítez.