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  • AFP

El huracán Raymond se debilitó este martes a categoría 2 y sigue semiestacionado frente a la costa del océano Pacífico mexicano, donde habitantes y turistas de puertos como Zihuatanejo se preparan para recibir sus eventuales embates con el recuerdo aún fresco del devastador ciclón Manuel.

Raymond, que se había convertido en el primer ciclón de categoría 3 de la temporada en México -de las cinco que contempla la escala Saffir-Simpson-, se debilitó a categoría 2 y mantiene ahora vientos sostenidos de 165 km/h y rachas de hasta 205 km/h, indicó el estadounidense Centro Nacional de Huracanes, NHC, a las 15:00 GMT.

El fenómeno ha estado "prácticamente estacionario" durante la noche y se ubica actualmente a 135 km al sur-suroeste de Zihuatanejo y a 220 km al oeste-suroeste de Acapulco, ambos importantes destinos turísticos del estado de Guerrero, destacó el NHC al adelantar que está previsto que este martes Raymond tenga un "movimiento lento y errático".

Autoridades mexicanas advierten que, pese a su debilitamiento, el riesgo que entraña el huracán no cesará hasta que se confirmen los pronósticos de que entre este martes y miércoles virará su rumbo hacia el oeste internándose en el interior del océano y alejándose de territorio mexicano.

En este momento no es posible definir totalmente si Raymond realizará ese giro o continuará con su ruta hacia la costa mexicana "porque ha sido errático en su comportamiento", dijo el coordinador del departamento de Protección Nacional, Luis Felipe Puente, en una rueda de prensa.

Puente advirtió también que el debilitamiento de Raymond implica que empieza a soltar bandas nubosas que incrementan la posibilidad de lluvias en la costa Pacífico.

El oficial Servicio Meteorológico Nacional mexicano (SMN) ha advertido que el ciclón amenaza con provocar en las próximas horas "inundaciones en áreas urbanas, deslaves en zonas montañosas, incluyendo tramos carreteros, así como desbordamientos de ríos" en los estados de Guerrero (sur) y Michoacán (oeste), donde alrededor de 1,500 personas ya fueron evacuadas preventivamente.

Guerrero aún no se ha recuperado del huracán Manuel, que embistió el sur del territorio mexicano por el lado del Pacífico a mediados de septiembre pasado. Ese fenómeno meteorológico fue casi simultáneo al ciclón Ingrid, que ingresó por el Golfo de México. Ambos dejaron al menos 157 muertos y 1,7 millones de damnificados.

Los gobiernos de Guerrero y Michoacán han decretado una alerta que incluye el cierre de puertos, evacuaciones preventivas, vigilancia de presas, carreteras y suspensión de clases en algunas comunidades.

Turismo resguardado

En Zihuatanejo, donde se prevé un incremento de las lluvias este martes, los turistas con reservas hoteleras "cambiaron sus fechas de estadía" desde el pasado fin de semana y a los pocos que llegaron -estimados en unos 1,500- "les estamos pidiendo que no salgan del hotel", comentó a la AFP Zandra Almada, gerente del Hotel Villa Mexicana.

"Nosotros no sabíamos del huracán, así que (estamos) comiendo algo rápido para regresar al cuarto porque sí sabemos del último" ciclón Manuel, dijo en el desértico restaurante de ese hotel Erin Hopkins, quien viajó desde Seattle (Estados Unidos) con su esposo y otra pareja de novios, mientras observaba la constante lluvia y el mar bajo un cielo completamente nublado.

Manuel dejó incomunicado por algunos días a numerosas zonas de Guerrero, incluido el turístico puerto de Acapulco, debido a deslaves en carreteras y cierre del aeropuerto, además de un severo impacto sicológico por las tragedias que provocó en zonas montañosas cercanas.

La más grave ocurrió en la comunidad de La Pintada, donde un enorme alud de lodo sepultó la mitad de sus casas dejando decenas de desaparecidos.

Reticencias a desplazarse a albergues

El fresco recuerdo de Manuel llevó a algunas personas a resguardarse en los refugios habilitados de Zihuatanejo, con capacidad para 4,500 personas.

"En cuanto escuché la alerta del alcalde en el radio, ni lo dudé, agarré a mis niños y me bajé (de la montaña) en una camioneta de Protección Civil", dice aliviada Bartola Hernández, abuela de cuatro niños huérfanos de madre y abandonados por sus distintos padres.

Los vientos huracanados de Manuel volaron parte de la casa de esta mujer, que aún no la ha "terminado de recomponer", así que no podía correr ningún riesgo, como otros de sus vecinos que creen "que acá abajo hay más riesgo de inundación", prosigue Hernández.

Muchos otros vecinos aún no hacían caso a las alertas para trasladarse a los refugios.

"Estamos preocupados. Hicimos un recorrido por las zonas de mayor riesgo" advirtiéndoles a sus habitantes "lo importante" de resguardarse a un lugar seguro, pero "desafortunadamente la cultura de la prevención aún no está muy arraigada", confiesa en el mismo albergue el alcalde Eric Fernández.

Dirigiéndose con nerviosismo al centenar de personas refugiadas, el funcionario pide a la gente: "Si necesitan que vayamos por algún familiar o algún vecino (a sus casas), por favor dígannos".

Hasta la noche del lunes, en el estado de Guerrero alrededor de 1,000 personas fueron evacuadas en Zihuatanejo y en los municipios de Tecpan de Galeana y Coyuca de Benítez, mientras que en el vecino Michoacán unas 400 personas lo hicieron en los municipios de El Avillal y La Huerta.