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  • EFE

Estos comicios encuentran a Argentina con un crecimiento moderado tras la fuerte expansión de años anteriores, con déficit energético, deterioro en el frente fiscal y problemas en la situación externa que terminaron repercutiendo en la macroeconomía y en el bolsillo de los ciudadanos y, por ende, en el electorado.

Además, coinciden analistas consultados por Efe, los electores esperan soluciones a dos de los temas más preocupantes para la sociedad argentina, la inseguridad y la inflación.

La mayoría de los 30.5 millones de argentinos convocados este domingo a las urnas deberán decidir su voto sin haber visto a los candidatos confrontando sus ideas, pues, de hecho, el único debate televisivo se hizo entre postulantes a senadores y diputados de la capital argentina.

Frustración se siente

En la calle, esta frustración por la falta de discusión de propuestas y soluciones concretas a sus problemas se hace notar.

“La campaña es bastante vacía de contenidos y de propuestas. Hay mucho enfrentamiento, pero la gente no conoce bien las propuestas. La problemática social para mí está bastante ausente”, se lamentaba una joven de la capital argentina.

“Las campañas electorales dan lástima. Los problemas económicos, la inseguridad total, la salud, la educación, cada día son peores. En vez de estar peleándose para ver quién tiene más o menos votos, tendrían que haberse unido para que hagan algo realmente para el país”, se quejaba otro joven porteño.

El escenario no es muy distinto al de la campaña para las primarias de agosto pasado, en la que la discusión de propuestas estuvo completamente ausente.

Ni siquiera la sorpresiva cirugía de la presidenta argentina, Cristina Fernández, el pasado día 8 por un hematoma craneal, logró que la campaña cambiara el tono anodino que está teniendo.

“La oposición bajó el tono de la campaña, con una estrategia muy realista: no atacar a la presidenta ni mucho menos, desearle su mejoría y quizás concentrar la crítica en el vicepresidente (Amado Boudou), que es quien está ejerciendo el poder”, dijo a Efe el analista político Rosendo Fraga, del centro de estudios Nueva Mayoría.

Una vez más, los partidos han dejado fuera de campaña un debate real sobre temas como la educación, el empleo informal y la pobreza, se lamentó Jorge Arias, de la consultora Polilat.

Otro aspecto importante que ha quedado fuera de la agenda es el “cuidado del republicanismo”, apuntó Virginia García Beaudoux, codirectora del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano.

“Esta sensación que se ha tenido que desde el Gobierno nacional se ha intentado avasallar la independencia de la justicia, avasallar la libertad económica, ha tenido un impacto muy negativo en el electorado”, dijo a Efe, García Beaudoux.

Para la experta, los dos asuntos prioritarios para los votantes son la inflación y la inseguridad, este último particularmente en la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral del país.

“Una de las mayores demandas en la provincia de Buenos Aires es el tema de la inseguridad. Es una de las grandes preocupaciones de la gente. El otro es la inflación. La gente está pidiendo que se sinceren los datos oficiales de la inflación que no coinciden para nada con lo que es la realidad”, añadió.

 

El bolsillo influirá

El economista Ramiro Castiñeira, de la consultora Econométrica, sostiene que el bolsillo influirá en la decisión del electorado pese a que en la campaña los candidatos “no han mostrado sus cartas” sobre sus planes respecto a los grandes asuntos económicos, algo que es más propio de las campañas presidenciales.
“El bolsillo siempre influye. La gente no tiene solución a los problemas así que los recursos monetarios de los que disponga siempre son una variable clave. Cuando va bien la economía, suele ganar el oficialismo. Y cuando va mal, suele perder”, dijo a Efe el economista.