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  • AFP

La transición de Libia hacia la democracia está amenazada por las tensiones políticas y la inseguridad, justo cuando se cumplen dos años de la caída del régimen de Muamar Gadafi.

El proceso electoral se prepara en un contexto difícil, marcado por la anarquía y la inseguridad.

Por eso este miércoles Libia marcaba sin fausto ni entusiasmo "la liberación del país" del antiguo régimen, anunciada el 23 de octubre de 2011, tres días después de la muerte de Gadafi, capturado y ejecutado por rebeldes cerca de su ciudad natal de Sirte.

El último ejemplo de ello ha sido el breve secuestro del primer ministro por una brigada que depende oficiosamente del ministerio del Interior, obligado a apoyarse en este tipo de milicias por falta de un ejército profesional.

La Comisión Electoral anunció recientemente el comienzo de la preparación de comicios para elegir una comisión constitucional, pero todavía no se ha fijado una fecha.

Después de más de 40 años de dictadura de Gadafi, las primeras elecciones libres se celebraron el 7 de julio de 2012 para elegir a los 200 miembros del Congreso General Nacional, CGN, la principal autoridad política del país.

Este congreso tiene la misión de conducir al país, en 18 meses, a elecciones generales después de que se redacte una Constitución que defina el régimen político.

Según este calendario fijado por una "declaración constitucional", que viene a ser una Constitución provisional redactada por la rebelión, el mandato del CGN concluye en febrero.

Pero el portavoz del CGN dio a entender recientemente que el Congreso podría prolongar su mandato.

"La duración del mandato del CGN se determina en función de su misión y no está limitado en el tiempo", precisó, citando las conclusiones de una comisión parlamentaria.

Pero "si el CGN prolonga su mandato, perderá buena parte de su legitimidad", subraya el jurista Aza Maghur.

En su opinión, esta prolongación podría hacer "entrar al país en un túnel muy sombrío", en la medida en que las fuerzas políticas apoyadas por milicias podrían intentar tomar el poder por la fuerza.

De este modo, la Alianza de las Fuerzas Nacionales,AFN, liberal, principal formación política del Congreso, "rechazó la prolongación del mandato del CGN", exigiendo "una hoja de ruta clara que ponga fin al periodo de transición".

Los liberales y los islamistas, segunda fuerza política en el CGN, se acusan mutuamente de obstaculizar el proceso democrático y de querer acaparar el poder.

Inseguridad

La comisión constitucional que será elegida estará compuesta por 60 miembros, siguiendo el modelo del comité que había redactado la primera Constitución del país en 1951. Al igual que entonces, estará formada por 20 miembros de cada una de las tres regiones: Tripolitania, Cirenaica y Fezán.

Pero la inseguridad persistente y las reivindicaciones de algunas minorías podrían alterar el proceso electoral.

Las minorías amazigh, tuareg y tubu anunciaron que boicotearán las elecciones a la Constituyente porque consideran que no pueden expresar sus singularidades culturales.

"Seguimos manteniendo nuestras demandas ante el CGN para adoptar mecanismos que permitan a las minorías hacer oír su voz en la comisión constitucional", dijo a la AFP el presidente del Consejo de los Amazigh libios, Nuri Sharui.

En la región oriental del país, los partidarios del federalismo reclamaron en agosto por tercera vez una mayor autonomía para la Cirenaica. Las tribus de Fezán también tienen reivindicaciones autonómicas.

El presidente de la comisión electoral libia, Nuri al Abar, anunció que el gobierno había formado una comisión encargada de garantizar la seguridad de los comicios.

"Pese a los enormes desafíos, Libia sigue progresando con su propia hoja de ruta de transición", estimó el jefe de la Misión de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL, por sus siglas en inglés), Tarek Metri.