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  • AFP

La campaña electoral para las legislativas del domingo culminó ayer jueves en Argentina sin actos masivos de los principales candidatos y con la ausencia de la convaleciente presidenta Cristina Kirchner, que el domingo pone en juego la mayoría del Gobierno en el Congreso.

Kirchner, quien guarda estricto reposo tras ser operada de un hematoma craneal el 8 de octubre pasado, fue la gran ausente del epílogo de una campaña mayormente tranquila de cara a las parlamentarias, que serán un exigente examen en la parte final de su segundo mandato, cuando el kirchnerismo lleva diez años en el poder.

Sergio Massa, un peronista disidente que fue jefe de Gabinete de Kirchner y se pasó a la oposición, es favorito para triunfar en la provincia de Buenos Aires, el principal bastión del Gobierno y el mayor distrito con casi 40% del padrón nacional de 30.5 millones de electores.

Massa, de 41 años, hizo un acto de cierre en un estadio polideportivo en General Pacheco (periferia norte), una localidad del distrito de Tigre, donde es alcalde, como cierre de una campaña en la que se negó a debatir con sus contendientes, amparado en encuestas favorables.

“Los principales problemas de Argentina son la inflación y la inseguridad”, planteó Massa sin dar mayores pistas en actos masivos sobre sus propuestas, aunque ante empresarios sostuvo que el país debe volver a pedir crédito en los organismos internacionales y se pronunció por retornar al sistema privado de jubilaciones.

Su principal contrincante, Martín Insaurralde, de 43 años, delfín de la presidenta, se concentró ayer jueves en su reducto de Lomas de Zamora (periferia sur), del que es alcalde, en un último intento por descontar la diferencia de Massa que, según los sondeos, es de al menos 5 puntos.

La “década ganada”

Insaurralde insistió en los últimos días en la necesidad de preservar el modelo de incentivos al mercado interno y el fortalecimiento del Estado, aplicado durante lo que el oficialismo llama la “década ganada”, por los diez años de Gobierno del fallecido Néstor Kirchner (2003-2007) y el de su esposa y sucesora, Cristina Kirchner.

También propone “no volver atrás”, en elíptica crítica a Massa, quien recoge algunos postulados del modelo neoliberal que aplicó en Argentina en los años 90 el peronista Carlos Menem (1989-99).

En las primarias de agosto pasado que seleccionó a los candidatos para las legislativas, Massa obtuvo 34.95% de los votos contra 29.60% de Insaurralde, sobre un padrón de 11.5 millones de electores en la provincia de Buenos Aires.

De lograr un guarismo similar el domingo, el oficialismo podría conservar su mayoría en el Congreso porque renueva las bancas de los legisladores con mandato desde 2009, cuando en las parlamentarias Kirchner sufrió una severa derrota.

El domingo se renueva la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Tras la derrota en 2009, el oficialismo recuperó en 2011 la mayoría en el parlamento al obtener 54.11% de los votos en las generales en las que se reeligió a la jefa de Estado y se renovó una parte del Congreso.

 

Campaña sin brillo

Luego de la operación a la que fue sometida Kirchner de un hematoma craneal, las encuestas indicaron que había mejorado su imagen y su candidato, Martín Insaurralde, había subido en las preferencias, pero no alcanzaba para desplazar a Massa del primer lugar.

La campaña se desarrolló en medio de la indiferencia de una población atosigada por cientos de spots publicitarios sin demasiado brillo, a través de espacios gratuitos cedidos a todos los partidos, de acuerdo con la ley electoral.

De esa montaña de avisos, surgió en los últimos días uno en homenaje al expresidente Néstor Kirchner al cumplirse el domingo, día de las elecciones, el tercer aniversario de su fallecimiento, en el que conocidos artistas recitan y cantan su discurso inaugural de 2003.