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  • AFP

El estado mayor de la policía peruana corre el riesgo de una purga luego de la renuncia mediática del director de inteligencia de la institución alegando que no acatará órdenes de un "preso por terrorismo" como fue el flamante primer ministro Yehude Simon.

"Yo no podría estar subordinado de ninguna manera a alguien que estuvo en prisión tantos años, sentenciado por terrorismo", dijo el sábado el general Jorge Cárdenas a la radio RPP, al lanzar el portazo que lo puso el domingo en portada de la prensa dominical peruana.

El dimitente jefe policial demostró así su malestar por la decisión del gobierno del socialdemócrata Alan García de nombrar a Yehude Simon como primer ministro el martes pasado.

Simon carga en sus espaldas una controversial condena a 20 años de prisión por apología del terrorismo dictada en 1992, durante el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) en los años de plomo del conflicto interno peruano.

El hoy primer ministro estuvo preso ocho años hasta que en 2000 el gobierno de Valentín Paniagua lo indultó alegando que no hubo pruebas consistentes en la sentencia en su contra que dictó un tribunal militar.

El propio Simon, 61 años, señaló que en prisión le dijo adiós al comunismo y abrazó posiciones democráticas. Desde 2002 se reinsertó en la clase política y fue elegido dos veces presidente (gobernador) de la región Lambayeque.

Las críticas contra Simon por su pasado político han sido levantadas también por la bancada fujimorista en el Congreso, donde uno de sus legisladores es el primer vicepresidente de la cámara única.

El próximo en dejar el cargo podría ser el director de la Policía, general Octavio Salazar, dijo el nuevo ministro del Interior, general de la policía Remigio Hernani.

"El general Salazar tiene que irse en algún momento. Estoy sorprendido de que no pusiera su cargo a disposición. Si no lo hace está infringiendo principios elementales de ética", declaró el ministro al diario La República.

El malestar policial ocurre además cuando el nuevo ministro del Interior acusó a la institución de descoordinada por no haber capturado a un ex ministro oficialista ligado al mayor escándalo de corrupción del actual gobierno.

La renuncia provocó primeras planas en la prensa, que recordó que las desavenencias en la cúpula policial se produce en un contexto marcado por el resurgimiento del grupo maoísta Sendero Luminoso en los andes peruanos.

"Remezón en la policía", tituló La República (centroizquierda), que destacó la renuncia y subraya que el verdadero motivo de ésta sería una vieja rivalidad del jefe policial con el nuevo ministro del Interior.

El conservador diario Expreso calificó de "sorprendentes" las declaraciones y no descartó que se produzcan más renuncias en la cúpula policial.

En lo que va de octubre más de 15 soldados murieron en tres emboscadas de la guerrilla en la región de Vizcatán, en el departamento de Ayacucho, en el marco de una ofensiva militar contra el "narcoterrorismo".

Las autoridades peruanas lanzaron desde agosto una gran ofensiva contra remanentes de Sendero Luminoso, que actúan en coordinación con el narcotráfico en los valles cocaleros del río Apurímac-Ene, en el sureste, según el gobierno.

Perú vivió de 1980 a 2000 una guerra interna que dejó unos 70.000 muertos. La mecha de ese conflicto la encendió Sendero Luminoso, cuyos principales dirigentes están presos desde hace más de una década.