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PARIS / AFP

Frente a la peor crisis desde 1929, los europeos y los estadounidenses decidieron organizar no una, sino varias cumbres internacionales, mientras en Holanda el Estado tuvo que correr al rescate de ING, uno de los veinte bancos más importantes en capitalización bursátil.

El presidente francés Nicolas Sarkozy, su homólogo estadounidense George W. Bush, y el máximo responsable de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, acordaron el sábado en Camp David (este de Estados Unidos) celebrar cumbres con otros líderes mundiales para “responder a las dificultades de la economía mundial”.

En la primera de estas cumbres de jefes de gobierno se analizará la crisis financiera actual y se enunciarán los principios de las reformas que necesita el sistema financiero para que no se repita la situación actual. Las demás servirán para aplicar las medidas decididas.

El primer encuentro se organizará en Estados Unidos “poco después de las elecciones presidenciales” del 4 de noviembre, quizá en Nueva York, ya que el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, se ofreció para acogerla.

Este domingo, poco después de que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, afirmase que la situación de los bancos europeos estaba en “vías de normalización”, La Haya anunció una inyección de liquidez de unos 10,000 de euros en el banco holandés ING.

La intervención se anunció después de que ING estimara el viernes que perderá en el tercer trimestre unos 500 millones de euros y de que, como consecuencia, sus acciones se desplomasen un 27.48%.

Se trata de la segunda intervención estatal holandesa en un banco en dificultades en poco tiempo, después de que a principios de octubre comprase por 16.800 millones de euros la parte holandesa del grupo bancario y de seguros belgo-holandés Fortis, incapaz de hacer frente a sus obligaciones.

En Francia, los tres principales directivos de la Caisse d’Epargne dimitieron después del “incidente”, usando los términos del banco, que se saldó con la pérdida de 600 millones de euros en bolsa.

El encuentro de Camp David cerró una semana de yoyó en unos mercados financieros “maniaco-depresivos”, en palabras del premio Nobel de Economía 2008 Paul Krugman.

Pese a estos bruscos cambios, París subió 4,8% durante la semana, como Londres (+3.3%), Francfort (+5.2%) y Nueva York (+4.7%). El Dow Jones terminó sin embargo en números rojos el viernes, con una baja de 1.4%.

La Bolsa de Arabia Saudita, la más importante del mundo árabe, cerró el domingo a la baja de 3.8%. Las otras bolsas del Golfo vacilaron entre alzas (como en Dubai y en Qatar) y pérdidas (Kuwait), en un clima volátil como consecuencia de los movimientos especulativos.

Entre los países emergentes, el real brasileño y el peso mexicano cayeron esta semana, víctimas de las presiones especulativas.

La cuarta economía asiática, Corea del Sur, decidió aportar una garantía a los préstamos interbancarios, durante tres años, de 100,000 millones de dólares.

Por otro lado, persisten los temores de una desaceleración económica duradera en el mundo, aunque el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Alberto Moreno, sostuvo que América Latina está mejor preparada para enfrentar la crisis financiera que Estados Unidos y Europa.

“La situación de Latinoamérica es muy distinta a la de Europa y EU, porque nosotros no tenemos los llamados activos tóxicos (...), los niveles de reserva se triplicaron a algo más de 460,000 millones de dólares y la situación macroeconómica es bastante estable”, dijo Moreno en entrevista publicada el domingo por el diario uruguayo El Observador.

Así, Brasil no corrige las previsiones de su economía, que deberá crecer entre 4 y 4.5% en 2009, afirmó el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, en entrevista con el diario Folha de Sao Paulo.

En Gran Bretaña, el ministro de Finanzas, Alistair Darling, anunció que aumentaría el gasto público para evitar la recesión, mientras en Estados Unidos los demócratas examinaban un plan de reactivación económica.

La caída de los precios del petróleo, que se redujeron a la mitad desde el verano boreal hasta unos 70 dólares, es una señal clara de la ralentización coyuntural. Un desplome que ha llevado a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a adelantar su próxima reunión al 24 de octubre.