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  • AFP

Agencias de inteligencia de Alemania, Francia, España y Suecia, en colaboración con la de Gran Bretaña, han diseñado sistemas de espionaje masivo de comunicaciones telefónicas y por internet, según documentos divulgados por Edward Snowden, informó ayer el diario británico The Guardian.

Además, la agencia británica GCHQ, que tiene estrechos vínculos con la estadounidense Agencia de Seguridad Nacional, NSA, de la que Snowden fue consultor, ha jugado un papel de primer plano para ayudar a otros países a modificar o a esquivar las leyes que limitan el espionaje, agregó el diario.

Según esos documentos divulgados por Snowden, actualmente refugiado en Rusia, tras una serie de revelaciones sobre el espionaje mundial a gran escala de la NSA, los servicios de inteligencia de esos países europeos, en el marco de sus proyectos de vigilancia masiva, han pinchado cables de fibra óptica y desarrollado vínculos secretos con compañías de telecomunicaciones.

Así, el Centro Nacional de Inteligencia español habría desarrollado vínculos con una empresa británica de comunicaciones, cuyo nombre no se proporciona.

The Guardian ya había revelado que el GCHQ pinchaba cables de fibra óptica.

Según varias revelaciones difundidas en los últimos meses, en cuyo origen se encuentra Snowden, la NSA escuchó las comunicaciones de decenas de dirigentes europeos, incluyendo la canciller alemana Angela Merkel, lo que ha provocado indignación tanto en Alemania como en el resto de Europa.

Malasia se une a queja de espionaje

Malasia afirmó ayer que había convocado a los embajadores de Estados Unidos y de Australia en protesta por alegaciones de espionaje, en pleno escándalo sobre una red de vigilancia estadounidense en Asia.

Además, convocó el viernes a los jefes de las misiones diplomáticas de Estados Unidos y de Australia para “entregar una nota de protesta en respuesta a las supuestas actividades de espionaje llevadas a cabo por las dos embajadas en Kuala Lumpur”.

China e Indonesia ya pidieron explicaciones a Australia luego de informes de que las misiones diplomáticas de Canberra eran utilizadas para controlar llamadas telefónicas y recopilar datos, como parte de un programa de vigilancia norteamericano.