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  • AFP

El candidato oficialista del Partido Nacional hondureño (PN, derecha), Juan Orlando Hernández, prometió el jueves establecer "la paz social" en el Aguán (noreste) donde en cuatro años han muerto más de 120 campesinos y empleados de terratenientes en disputa por cultivos de palma africana.

"Estamos promoviendo la siembra de 125.000 hectáreas de palma africana (...) y en la medida que democraticemos las producción va haber paz social" en esa zona, situada a 600 km al noreste de la capital, afirmó el candidato en rueda de prensa.

Indicó que en su condición de presidente del Congreso firmó convenios para emprender los proyectos, con pequeños y medianos productores de palma y con el gobierno y sectores privados de Malasia, uno de los principales productores a nivel mundial.

"Ese modelo en que el pequeño y mediano productor es el dueño de la tierra (cedida por el gobierno) pero los empresarios lo contratan para producir equis cantidad de fruta de palma africana", explicó.

De esa manera el pequeño y mediano productor "queda asociado al gran empresario que le interesa la producción de derivados de aceite de palma para que le financie y le dé asistencia", subrayó.

Honduras se ubica en el octavo lugar de los países mayores exportadores de aceite de palma, sobre todo al mercado europeo, que este año le dejarán 400 millones de dólares.

Hernández reconoció que el conflicto en el Aguán se dio porque la tierra cultivada de palma "se le compró en condiciones injustas a una buena cantidad de pequeños productores y luego sus nietos las reclamaron".

Los monocultivos de palma africana fueron impulsados entre los 70 y 80 por los gobiernos con campesinos organizados en cooperativas, movilizados desde otras zonas del país a esa zona fértil y despoblada para aliviar las presiones por la demanda de tierra en diferentes departamentos, dentro del proceso de reforma agraria.

En 1992, el gobierno neoliberal de Rafael Callejas aprobó la Ley de Modernización Agrícola, que permitió a los campesinos vender las tierras.

Los miembros del MUCA alegan que los terratenientes aprovecharon para comprar las tierras a bajo precio a dos o tres directivos de las cooperativas a espaldas de la mayoría de los cooperativistas, por lo que ahora ellos tratan de "recuperarlas".

Los terratenientes contrataron guardias para proteger las otras fincas y tratar de recuperar las ocupadas, iniciándose así en febrero del 2010 enfrentamientos que causaron la muerte de 108 campesinos y 18 custodios y empleados de los terratenientes, según portavoces de ambas partes.