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  • EFE

La primera vuelta de las elecciones legislativas de Mali se ha desarrollado hoy sin graves incidentes y sin haber logrado despertar un gran entusiasmo entre los seis millones y medio de malienses convocados a las urnas.

Los comicios, en los que 1.100 candidatos de medio centenar de partidos e independientes compiten por ocupar los 147 escaños del futuro Parlamento, se celebran tres meses después de las históricas elecciones presidenciales, que supusieron el regreso del orden constitucional tras el golpe de estado de marzo de 2012.

El principal temor de las autoridades era garantizar la seguridad del proceso, especialmente en las regiones del norte, ocupadas entre junio de 2012 y enero de este año por grupos yihadistas y escenario de varias acciones violentas en los últimos meses.

La misión de la ONU para la estabilización de Mali (MINUSMA) desplegó un dispositivo de seguridad para apoyar a las fuerzas malienses, prestando una mayor atención en las localidad de Gao, Tombuctú y Kidal, con el objetivo de evitar ataques y permitir a la población ejercer su derecho al voto.

Según indicaron a Efe fuentes de varias localidades septentrionales, la jornada se desarrolló en el norte sin incidentes de gravedad, excepto en Bayakari, en la región de Tombuctú, donde hombres armados robaron a punta de pistola una urna.

Una fuente del ayuntamiento de la localidad confirmó a Efe que los asaltantes, cuya identidad se desconoce, amenazaron a varios votantes antes de darse a la fuga.

Asimismo, en la población de Takubao, también en Tombuctú, varios individuos se llevaron las papeletas electorales, según indicaron fuentes locales, aunque sin emplear la violencia física.

Más allá de las cuestiones de seguridad, que parecen haber sido solventadas por las autoridades con el apoyo de la MINUSMA y las fuerzas francesas presentes en el país desde el pasado enero, otra cuestión que también preocupa a las autoridades es la participación de los ciudadanos.

En numerosos colegios electorales de Bamako, como pudo constatar Efe, la afluencia hasta media tarde fue tímida y el entusiasmo se convirtió en el gran ausente.

Una tónica que, según varios testimonios recogidos en otras poblaciones del país, parece haberse repetido en gran parte del territorio nacional.

Algunos candidatos de la capital intentaron compensar esta escasa afluencia proporcionando autobuses a sus seguidores para transportarlos hasta los colegios electorales, que cerraron sus puertas a las 18.00 hora local (la misma hora GMT).

"Los malienses hablan de cambio pero se niegan a actuar para cambiar las cosas. Hoy ha sido necesario transportar a un cierto número de electores desde sus domicilios hasta los colegios para que votaran", aseguró a Efe Amado Traoré, miembro de un partido político.

"Considero que esto es algo grave en un país que desea unirse al tren de la estabilidad y el desarrollo", concluyó un indignado Traoré.

En las históricas elecciones presidenciales celebradas hace tres meses, que marcaron el regreso al orden constitucional tras un periodo de transición después del golpe de estado de marzo de 2012, el índice de participación se situó levemente por encima del 50 por ciento.

El vencedor de aquellos comicios y actual jefe de Estado, Ibrahim Bubakar Keita, aseguró hoy, minutos después de introducir su papeleta en la urna, que votar es un deber para todos los malienses.

El Centro de Observación Electoral Ciudadana, una organización nacional que dispone de una red de 3.700 observadores locales y 200 supervisores diseminados por distintas regiones del país, lamentó la "tímida" afluencia registrada por su personal en un comunicado difundido esta tarde.

Por otra parte, el centro alabó el buen desarrollo de las operaciones de voto, así como la logística y la amplia red de observadores.

Está previsto que el escrutinio de los votos comience inmediatamente después del cierre de los colegios, aunque las autoridades aún no han fijado una fecha para el anuncio de los primeros resultados.