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Brasil celebrará el domingo la segunda ronda de las elecciones municipales en 29 ciudades, que definirá el control político de los principales centros electorales del país de cara a las elecciones presidenciales de 2010.

Entre las ciudades que no definieron a su alcalde en la primera vuelta, el 5 de octubre, están las cinco más grandes del país: Sao Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre y Salvador, consideradas centros decisivos para los aspirantes a suceder al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La importancia de las ciudades en disputa explica el endurecimiento del tono de la contienda, especialmente en Sao Paulo, la más grande del país, donde el alcalde Gilberto Kassab, del opositor Demócratas (DEM) le arrebató la ventaja a la ex alcaldesa Marta Suplicy, del Partido de los Trabajadores (PT), apoyada por Lula.

Después de liderar las encuestas, Suplicy quedó atrás de Kassab en la primera ronda, y los últimos sondeos indican que el actual alcalde es el favorito, en una campaña caracterizada por ataques personales entre los aspirantes.

Sao Paulo y las ciudades industriales de la periferia son los únicos sitios donde el presidente Lula tenía previsto participar directamente en la contienda para buscar apoyo para sus aliados.

Aunque su partido, el PT, está involucrado en muchas otras disputas en la segunda vuelta, Lula prefirió no inmiscuirse para evitar roces con otros de los 14 partidos que componen su coalición de gobierno.

Elección importante para tener a alcaldes aliados

Aún así, un buen desempeño de su partido será clave para las aspiraciones del gobernante de "designar" a su sucesor en la presidencia en las elecciones de 2010.

La elección del domingo "es importante para que los futuros candidatos tengan alcaldes aliados, que podrán actuar como polos electorales en las ciudades que gobiernan", explicó Vladimyr Lombardo Jorge, profesor de ciencias políticas en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro.

Por ello, dijo, varios gobernadores se han involucrado en la elección, con la expectativa de que un triunfo de sus candidatos aumente su potencial como aspirante presidencial.

Jorge citó el caso de Sao Paulo, donde el gobernador José Serra, un ex aspirante presidencial, respalda la candidatura de Kassab a la reelección como alcalde para tener un aliado en la ciudad que promueva su candidatura presidencial.

Igualmente, el gobernador de Bahía Jacques Wagner está comprometido con la candidatura de Walter Pinheiro (PT), y el de Río de Janeiro, Sergio Cabral, espera que un triunfo de su aspirante Eduardo Paes (Partido Movimiento Democrático Brasileño, PMDB) impulse su ambición de disputar la vicepresidencia con un aspirante a presidente apoyado por Lula.

En el estado de Minas Gerais, el gobernador Aecio Neves apostó en una victoria de su candidato Mario Lacerda (Partido Socialista Brasileño, PSB) en la alcaldía de la capital Belo Horizonte, pero fue forzado a una segunda ronda frente al diputado Leonardo Quintao, del PMDB. Una derrota de Lacerda, rezagado en las encuestas, podría complicar las aspiraciones de Neves de disputar la presidencia.

En la primera ronda electoral, el PT de Lula fue el partido que más creció en el número de alcaldías bajo su control, aunque Jorge destacó que aún no alcanzó un triunfo importante que refleje la extraordinaria popularidad del presidente, con 70 por ciento de aprobación en las encuestas.

"No basta que Lula pida que el elector vote en el candidato que él indique, incluso si ese votante aprueba de su gobierno", opinó Jorge. "Me parece que al elector brasileño le gusta ejercer la independencia que le otorga la constitución para tomar sus decisiones electorales".