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  • AFP

Una decena de organizaciones de derechos humanos guatemaltecas e internacionales criticaron el jueves lo que definieron como una política del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, de persecución y agresión a activistas de organizaciones sociales en ese país.

"Manifestamos nuestra preocupación frente a esta campaña gubernamental de difamación, amenazas y hostigamiento a la labor de los defensores de derechos humanos que trabajan en Nicaragua, que se ha agravado en los últimos días", indica un comunicado conjunto de las entidades.

Las agrupaciones señalaron como "caso de extrema preocupación", los ataques a las feministas, particularmente del Movimiento Autónomo de Mujeres, como represalia a su lucha por la restitución del derecho al aborto terapéutico, agrega el documento.

Para la activista Rosario Escobedo, de la Coordinadora Movimiento 25 de noviembre, el gobernante tiene un resentimiento contra las mujeres desde que su hijastra Zoilamérica Narváez, denunció haber sido víctima de abuso sexual por parte de Ortega durante su infancia y adolescencia.

"Todo lo que está sucediendo tiene que ver con Zoilamérica, está atacando el movimiento de mujeres porque esa denuncia le bajó el perfil y ahora las califica de traicioneras y genocidas del movimiento revolucionario en Nicaragua", comentó la activista guatemalteca.

La nota de prensa indica que el gobierno de Ortega inició en septiembre pasado un proceso de revisión del funcionamiento de 4.500 ONGs registradas, de las cuales 700 son investigadas por supuesto incumplimiento de requisitos legales".

El texto lamenta además la decisión del gobierno sandinista de cerrar varios partidos políticos de oposición y la condena emitida contra el sacerdote y poeta Ernesto Cardenal el pasado 26 de agosto por injurias, delito que "prescribió hace años".

Cardenal, que se considera un "perseguido político" del gobierno de Ortega, se negó a pagar una multa de 1.025 dólares impuesta por un tribunal de justicia por injurias y calumnias a un empresario alemán, con quien tiene un litigio de propiedad y por el que ya había sido exonerado hace tres años, según el poeta.