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  • AFP

La violencia arraigada en Argentina y la falta de democratización en las fuerzas de seguridad fueron caldo de cultivo del motín de policías y la ola de saqueos de los últimos días, que han dejado al menos nueve muertos y decenas de heridos, indicaron analistas.

Al encabezar los actos y el festival popular por los 30 años de democracia ininterrumpida en el país, la presidenta Cristina Kirchner dijo que así como “se logró la incorporación de las fuerzas armadas al proceso democrático, hay que hacer lo mismo con las policías provinciales. Los saqueos fueron planificados”.

Tres décadas después de la dictadura, con 370 jefes y oficiales condenados por crímenes de lesa humanidad, los militares permanecen en calma en sus cuarteles, pero la policía no ha sido reformada.

Ciudades de varias provincias se convirtieron en tierra de nadie durante una semana de pánico para millones de pobladores, que incluso se armaron con rifles, palos y hachas para defender sus viviendas y comercios ante la ausencia de los policías amotinados y en huelga en demanda de mejores salarios.

Anteriormente los pillajes “estuvieron vinculados a las grandes crisis económicas (1989 y 2001), pero actualmente tienen lugar en grandes ciudades vinculados a tensiones sociales, avances del narcotráfico y el crimen organizado”, dijo a la AFP el politólogo Rosendo Fraga, de la consultora Nueva Mayoría.