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  • AFP

El máximo líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, eliminó a su tío y mentor con feroz eficacia. Esta purga, la más violenta en las altas esferas del Estado desde hace décadas, ¿es un signo de inestabilidad o, al contrario, de control absoluto del joven dirigente?

Para Cha Du-hyeogn, de la Fundación Coreana, la ejecución de Jang Song-thaek, anunciada ayer por Pyongyang, disimula “una inestabilidad crónica” en ese país comunista dotado del arma atómica.

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“Corea del Norte necesita un chivo expiatorio para exonerarse de todos los fracasos” económicos y políticos, apuntó este analista. “Pero si la purga se extiende, podría socavar la base sobre la que se apoya” Kim Jong-un, quien dirige el país desde diciembre de 2011, añadió.

Según declaraciones recogidas por la agencia oficial norcoreana Kcna, Jang reconoció durante su juicio “haber intentado atizar las quejas del pueblo y del ejército contra los fracasos del actual régimen en la gestión de la situación económica y de los medios de subsistencia de la población”.

Con estas palabras se reconoce —aunque sea de manera indirecta— los graves problemas económicos del país.

Claro mensaje

Los expertos subrayan además la “ferocidad” del joven Kim Jong-un, de unos 30 años, quien sometió a su tío a un arresto y humillación pública —a través de la difusión de fotos— y a un juicio expedito que concluyó en tan solo unos pocos días con su ejecución.

“Es poco común que la ejecución de un alto dirigente sea llevada a cabo de manera tan pública”, explicó Yang Moo-jin, de la Universidad de Seúl. “El objetivo es inculcar un terror máximo entre la población para garantizar la lealtad hacia Kim Jong-un y consolidar el poder entre sus manos”, agregó este experto de Corea del Norte.

Los agravios enunciados contra Jang durante su juicio —aplausos insuficientemente vigorosos durante los discursos de su sobrino, por ejemplo— son una muestra de un reforzamiento del culto a la personalidad, añadió Yang Moo-jin.

 

Solo quedan dos de “la banda de los siete”

Para Paik Hak-soon, del Sejong Institute en Seúl, el caso Jang muestra el afianzamiento de Kim en el poder. “Kim está ahora firmemente en el timón”, declaró el experto, que no divisa “ningún signo de inestabilidad o de pánico en las altas esferas” del Estado norcoreano.

Al descartar a su tío de esta manera, el dirigente proyecta una imagen “de líder que no teme eliminar a cualquier eventual contrincante”, agregó Paik Hak-soon.

En los años setenta, Kim Jong-il, futuro dirigente de Corea del Norte y padre de Kim Jong-un, se deshizo de uno de sus tíos, temiendo que este se convirtiera en un rival. Pero en el caso actual, además de ser de su familia, Jang Song-thaek fue también el mentor de Kim Jong-un durante el delicado período de transición, tras la muerte de Kim Jong-il.

Entre los siete altos responsables que se encontraban junto al joven líder durante los funerales de su padre en diciembre 2011, cinco han sido apartados del poder. El grupo, conocido como “la banda de los siete” por la prensa surcorena, representaba entonces la élite que dirigía el país.

Los únicos que quedan aún, Kim Ki-nam y Choe Tae-bok, son de avanza edad y no tienen gran poder.