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  •   San José, Costa Rica  |
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  • EFE

Las autoridades de Costa Rica anunciaron hoy la desarticulación de la banda narcotraficante local más importante de su historia, la cual tenía vínculos en Colombia y Jamaica como proveedores de cocaína y marihuana, y en Europa como destino de exportación.

"Es la organización más importante que se desarticula en la historia del narcotráfico costarricense. Es un grupo de costarricenses que maneja y controla una ruta a Europa y además se financia", declaró en una conferencia de prensa el fiscal general, Jorge Chavarría.

En una serie de 17 allanamientos realizados hoy, autoridades policiales y judiciales detuvieron a 12 integrantes de la banda, todos costarricenses, entre los que figuran dos policías y un funcionario bancario encargado, aparentemente, de facilitar el lavado de dinero.

Las investigaciones revelaron que la banda, liderada por un sujeto de apellido Bonilla Rivas, alias "Patrón" o "Tito", recibía cocaína en el Caribe procedente de Colombia y la desembarcaban en la provincia caribeña de Limón.

Una vez allí, la droga era introducida en contenedores pertenecientes a empresas lícitas de exportación para enviarlos a Bélgica.

Esta organización también importaba marihuana de la variedad "High Red" para venderla en el mercado costarricense.

Según explicaron las autoridades, los dos oficiales de policía se encargaban de informar a la organización sobre posibles investigaciones u operativos, mientras el funcionario bancario introducía el dinero "sucio" en el sistema bancario.

Un cálculo preliminar indica que esta banda habría introducido al Banco de Costa Rica al menos 96 millones de colones (190,000 dólares) para financiar sus operaciones, pero según el fiscal Chavarría es muy probable que esa suma sea una pequeña parte de su patrimonio.

En total, las autoridades le decomisaron a esta organización 1.040 kilos de cocaína y 692,5 kilos de marihuana hace algunos meses en el Caribe.

Además, en 2011 la Policía de Bélgica le incautó 28,5 kilos de cocaína que estaban ocultos en un contenedor que llegó a Amberes procedente de Costa Rica y detuvo como sospechoso a un francés no identificado que se encargaría de recibir el cargamento.

Según Chavarría, esta investigación comenzó en mayo de 2011 con el asesinato en San José del colombiano Víctor Manuel Grisales, quien luego se determinó que estaba ligado a la organización.

El ministro costarricense de Seguridad, Mario Zamora, dijo en la conferencia de prensa que la "moraleja" que este caso deja a las autoridades es que es necesario reforzar la vigilancia en los muelles con una Policía especializada y con instrumentos de alta tecnología.

El funcionario destacó que la lucha antidrogas ha sido reforzada durante 2013 con el aumento de la flota de guardacostas de 30 a 72 embarcaciones y con un incremento de personal y equipo para la Policía de Fronteras.