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Las autoridades discreparon ayer viernes sobre los autores de una ola de explosiones en Bogotá que dejó 16 heridos, pues mientras la Policía culpó a la guerrilla de las FARC, la alcaldía local señaló que pudo ser un plan para desacreditar una protesta sindical.

El general Rodolfo Palomino, Comandante de la Policía en Bogotá, aseguró no tener duda de que los seis artefactos de bajo poder activados en sitios exclusivos de la ciudad fueron obra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas).

“No nos queda duda. El análisis que hemos podido hacer tanto del modus operandi, del patrón idéntico en cada una de estas explosiones y de las informaciones de inteligencia previas, nos llevan a concluir que estos actos no pudieron ser sino autoría de las FARC”, dijo el oficial a periodistas.

Pero el alcalde de la capital, el socialista Samuel Moreno, expresó que no se puede descartar ninguna hipótesis, incluida la posibilidad de que los atentados tuvieran como fin desprestigiar el paro realizado el jueves por los empleados estatales.

“No se puede decir, desde ningún punto de vista, que hay una relación (con la huelga), sino al contrario, quizás es para generar temor y deslegitimar un poco toda esta protesta pacífica y tranquila que se venía haciendo a nivel nacional”, sostuvo.

Se requiere más análisis
Moreno subrayó que si bien no puede “ratificar ni descartar” la participación de las FARC, se requiere más análisis, y, en todo caso, “no hay los elementos” suficientes para sindicar a ese grupo.

Los empleados públicos agremiados en el principal sindicato del país --la Central Unitaria de Trabajadores (CUT)-- realizaron el jueves un paro de 24 horas para exigir el cumplimiento de normas salariales y protestar contra lo que llaman la “criminalización de la protesta social” por parte del gobierno.

Miembros del Ejecutivo denunciaron en los últimos días que una movilización indígena y una huelga de cortadores de caña en el sur del país, son alentadas por las FARC, y que la protesta del jueves obedece a un plan para desestabilizar al presidente Álvaro Uribe.