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  • EFE

El presidente venezolano, Hugo Chávez, desmintió el miércoles versiones de la prensa que sostienen que por presiones militares se vio obligado a admitir la derrota electoral que encajó el domingo pasado su propuesta de modificar la Constitución.

"El día que a mí me presione un general (...). por más amigo que sea o confianza que tengamos, de inmediato lo sustituyo", dijo en una llamada telefónica a un programa nocturno de la emisora estatal de televisión VTV, que se extendió por unos 45 minutos y concluyó pasada la medianoche.

El programa había reproducido poco antes una entrevista de la cadena estadounidense CNN en Español a un periodista del diario caraqueño El Nacional, quien dio cuenta de esas supuestas presiones y detalló que se produjeron durante una reunión que el gobernante habría sostenido con los miembros del Alto Mando Militar.

Sólo se reunió con su familia

La única reunión que dijo Chávez sostuvo antes de que la autoridad electoral informara oficialmente de que su propuesta de reformar la Constitución había sido derrotada fue con sus hijos y nietos.

Adicionalmente destacó que, por primera vez, los actuales altos mandos castrenses de la actualidad fueron sus subalternos, porque ya han pasado a retiro todos los militares que tuvo como jefes durante su vida militar, a la que puso fin como teniente coronel tras el intento de golpe militar que lideró en febrero de 1992.

Los actuales comandantes del Ejército, la Aviación, la Armada y de la Guardia Nacional (policía militarizada), así como el ministro de Defensa y el comandante del "Plan República", la operación de custodia militar de todos los eventos electorales venezolanos, ostentaban en 1992 una jerarquía castrense menor a la de Chávez.

A todos ellos el gobernante les agradeció "su solidaridad con nuestro pueblo y con nuestra revolución bolivariana", como denomina su gestión, la que pretende encaminar hacia lo que llama "socialismo del siglo XXI".

Matriz mediática

Chávez atribuyó las supuestas presiones militares a "una matriz mediática" generada por "el imperialismo norteamericano", como llama al Gobierno de Estados Unidos, que desea presentar su derrota electoral como un debilitamiento de su imagen y la del pueblo afín a su gestión, remarcó.

Tras repudiar a quienes llamó "periodistas tarifados" y "mentirosos", pidió a sus seguidores no creer en esas versiones y tampoco caer "en engaños con los golpes de pecho y llamados a la reconciliación" que efectúan los portavoces de la oposición tras su triunfo en las urnas.

A éstos les recomendó no intentar "bajarle la moral al pueblo", aunque subrayó que "está tan sólido" como su Gobierno, "y sólido en los planos militar, político, económico y moral".

La Constitución de 1999, que infructuosamente intentó modificar a través del referendo que perdió el domingo en su afán de avanzar en su proyecto de "socialismo del siglo XXI", establece, sin embargo, que una "iniciativa de reforma constitucional que no sea aprobada no podrá presentarse de nuevo en un mismo período constitucional".

También establece, no obstante, que "la iniciativa de la reforma de esta Constitución podrán tomarla", además del jefe de Estado, la unicameral Asamblea Nacional, "mediante acuerdo aprobado por el voto de la mayoría de sus integrantes", o los electores, con "un número no menor del 15 por ciento" del universo electoral, actualmente de poco más de 16 millones de venezolanos.

Escrutado poco menos del 90 por ciento de los votos, el triunfo del "no" a la reforma constitucional se selló con el voto a favor de esa opción de 4,5 de los 8,8 millones de personas que votaron en el referendo, que registró una abstención de 7,2 millones de electores.