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  • AFP

Las autoridades mexicanas cometieron varias irregularidades en las investigaciones sobre la masacre de 72 inmigrantes de Centro y Sudamérica perpetradas en 2010 por narcotraficantes, lo que llevó a que aún sigan sin ser identificadas 12 de esas víctimas, denunció la Comisión Nacional de Derechos Humanos, CNDH.

“A más de tres años” de la masacre que conmocionó a la comunidad internacional, “las autoridades de la Procuraduría General de la República (Fiscalía) aún continúan con el procedimiento de identificación de cuerpos, lo cual incide en la violación al derecho a la debida procuración e impartición de justicia pronta y expedita”, expone la CNDH en un informe difundido en su página electrónica.

El más macabro de los hechos atribuidos al narcotráfico se registró el 24 de agosto de 2010, cuando elementos de la Marina Armada de México localizaron en un rancho del municipio de San Fernando, del estado de Tamaulipas --noreste--, los cadáveres de 72 inmigrantes, gracias a la declaración de un centroamericano sobreviviente, que después de fingir estar muerto escapó de la zona y caminó hasta localizar a los oficiales.

En el reporte, la CNDH hace un recuento que arroja que 12 cadáveres aún siguen sin ser identificados.

Se negaron a ser sicarios

El grupo de inmigrantes secuestrados en distintos momentos en su trayecto a la frontera con Estados Unidos fue conducido al rancho de San Fernando, “en el que les preguntaron si querían trabajar para el grupo delictivo” al que pertenecían los secuestradores, y que las autoridades han determinado que se trata del sanguinario cártel de Los Zetas.

“La mayoría se negó” a ser reclutada, por lo que inmediatamente fueron asesinados, añade la CNDH. Los cadáveres fueron encontrados desvanecidos en fila, algunos encima de otros, al pie de las paredes de una construcción sin terminar, mostraron fotografías que circularon esos días.

“Los procedimientos de investigación y procuración de justicia no se adecuaron a los ordenamientos legales”, y la recopilación de datos en la escena del crimen se llevó a cabo de forma “precipitada, sin metodología y deficiente, lo que, incluso, derivó en la confusión de uno de los cuerpos, el cual fue enviado a la República de Honduras, cuando correspondía a un ciudadano brasileño”, remarcó la CNDH.

De acuerdo con los informes de las autoridades federales sobre el caso, las víctimas eran originarias de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Brasil.

Unos 140,000 extranjeros --la gran mayoría de ellos centroamericanos-- ingresan de forma ilegal a México cada año, con la intención de llegar a territorio estadounidense a través de distintas rutas, de acuerdo con informaciones oficiales.

De ellos, más de 20,000 son secuestrados por el crimen organizado --de los cuales un alto porcentaje termina desapareciendo--, según el último informe en la materia de la CNDH.