•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • ACAN-EFE

El opositor partido Libre de Honduras está en riesgo de una crisis interna, luego de que uno de sus dirigentes rechazó las afirmaciones del expresidente hondureño y coordinador del colectivo, Manuel Zelaya, en las que reconoció, aunque con reservas, el triunfo del oficialista Juan Orlando Hernández, en las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

Esa divergencia de opiniones en la cúpula del Libertad y Refundación (Libre), ventiladas públicamente esta semana, podría ser el inicio de una división del partido entre los que proceden de la lucha de las calles y el grupo de liberales que se adhirieron al partido, dijo a Acan-Efe, Adán Palacios, miembro del no gubernamental Monitor Electoral.

Libre surgió en 2011 del Frente Nacional de Resistencia Popular, FNRP, que nació tras el derrocamiento en junio de 2009 de Zelaya, quien llegó a la presidencia en 2006 de la mano del histórico Partido Liberal, que a su vez se dividió tras la salida forzada del poder del ahora expresidente.

Tras las elecciones generales del pasado 24 de noviembre, el novel Libre se erigió como la primera fuerza de oposición con 37 de los 128 escaños del Parlamento, uno de ellos ocupado por Zelaya como representante de su natal Olancho, acabando así con un centenario bipartidismo dominado por los partidos Nacional y Liberal.

La candidata presidencial de Libre, Xiomara Castro, esposa de Zelaya y ahora ausente del debate público, fue la segunda más votada, y el partido obtuvo, además, 31 de las 298 alcaldías que hay en Honduras.

Zelaya declaró a Acan-Efe que Libre no podía “desconocer el triunfo” de Hernández, del Partido Nacional, aunque lo calificó como cuestionado y a medias.

Esas declaraciones las dio el exgobernante después de que el Supremo hondureño rechazó el recurso de amparo presentado por Libre contra el resultado de los comicios presidenciales, que dieron el triunfo a Hernández con el 36.89 % de los votos.

Malestar entre dirigentes

Dos días después del reconocimiento de Zelaya, el secretario de Libre, Rasel Tomé, un disidente del Partido Liberal, dijo a periodistas que las afirmaciones del exmandatario no reflejaban la posición del partido.

Tomé, incluso, precisó que ese mismo día jueves visitó a Zelaya para decirle que en la próxima reunión de Libre, los dirigentes en pleno analizarían la situación, aunque reconoció que respetaba su planteamiento.

Pero un día después, Zelaya dijo que la posición de Libre era reconocer el Gobierno, aunque como ilegítimo, especialmente a nivel de la Presidencia de la República, lo que Tomé respaldó al admitir que esa era, efectivamente, la posición del partido, en un intento de mostrar armonía.

“Esto podría ser el inicio de toda una situación interna que va más allá del reconocimiento o no reconocimiento del actual presidente, sino de cuestiones eminentemente de doctrina política al interior de Libre”, subrayó el analista Palacios.