•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • EFE

Monigotes que representan al presidente saliente de Honduras, Porfirio Lobo, y al electo, su correligionario Juan Orlando Hernández, quien asumirá el próximo 27 de enero, serán quemados este martes como parte de una tradición de la Nochevieja en el país centroamericano, se informó hoy.

Lobo y Hernández son los personajes centrales de un barco pirata que desde la semana pasada elabora el artesano Otoniel Martínez, para ser quemado a las 12 de la noche del último día de 2013.

El "capitán" del barco "a punto de hundirse" es Hernández, ganador de las elecciones del 24 de noviembre pasado bajo la bandera del gobernante Partido Nacional (conservador), mientras que Lobo va de salida, explicó este lunes Martínez a los periodistas.

Ambos serán "quemados" como parte de la "tradición" cada fin de año, para expresar el descontento del pueblo contra los gobernantes, agregó el artesano.

Una imagen de Lobo, quien en sus cuatro años de mandato no pudo cumplir con sus dos únicas promesas de campaña, "trabajo y seguridad", también fue quemada en 2012 en varias ciudades de Honduras.

El descontento de los hondureños este año no solamente es con Lobo, sino también con Hernández, por la reciente aprobación en el Parlamento de un drástico paquete de medidas de ajuste económico que incluye el aumento del 12 % al 15 % el Impuesto Sobre Ventas, lo que afectará a todos los sectores del país.

Martínez dijo que también elabora un monigote que representará al pobre pueblo hondureño con "un hombre hambriento"

Las figuras humanas son rellenadas con cohetes y morteros, y se les prende fuego al finalizar el año.

Por lo general, cada año la principal figura a "quemar" es el presidente de turno, aunque de la simbólica sanción popular no escapan otras personalidades de la política, según haya sido su desempeño.

La prensa local también elige a los mejores y peores ministros del Gobierno.

El mejor ministro hondureño evaluado este año fue el de Educación, Marlon Escoto, mientras que la peor resultó ser la ministra de Justicia y Derechos Humanos, Ana Pineda.