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Los terroristas atacan cuatro ciudades estadounidenses, Rusia invade Europa oriental, Israel es agredida con una ojiva nuclear, el matrimonio entre homosexuales es legal en todos los Estados y los Boy Scouts desaparecen.

Todo esto sería posible en Estados Unidos si el candidato demócrata Barack Obama es elegido presidente, según un documento llamado “Carta desde 2012 en los Estados Unidos de Obama”, redactado por el grupo conservador evangélico Focus on the Family Action (Foco en la Acción de la Familia). Ese sector del electorado intenta describir a Obama con las peores tintas posibles de cara a los comicios del 4 de noviembre, a los que acude aventajado el senador por Illinois.

Aunque los ataques de gran dureza son comunes en las postrimerías de las campañas, el tono empleado contra Obama ilustra el grado de preocupación reinante entre los activistas conservadores cristianos sobre la suerte de su causa si llega a ganar el candidato demócrata, y si el Partido Demócrata controla la Casa Blanca y el Congreso.

Falsos y ridículos
El tono empleado por este grupo “para mí, se parece, camina, habla y huele a desesperación”, dijo en Houston el reverendo Kirbyjon Caldwell, partidario de Obama que respaldó al presidente George W. Bush en las dos últimas elecciones. El pastor metodista consideró la “Carta” como “falsa y ridícula”. Agregó que demuestra que los dirigentes conservadores cristianos temen que los llamamientos de Obama a las personas de fe están teniendo efecto.

Al igual que otros grupos activistas, los de la derecha cristiana plantean con frecuencia temores sobre las consecuencias de las elecciones, a fin de movilizar a su electorado. A principios de la década de 1980, por ejemplo, el correo de la organización Moral Majority (Mayoría Moral) advirtió a sus seguidores que el Congreso haría caso omiso de los “mercaderes de pornografía” destinada a los niños.

“Todo el mundo recurre al miedo en la última parte de la campaña, pero los evangélicos son teológicamente más inclinados a este tipo de argumentos”, dijo el profesor de ciencias políticas Clyde Wilcox, de la Universidad de Georgetown. “Hay una larga tradición de pronosticar todo tipo de calamidades”.