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La casi nula aparición pública de la presidenta argentina, Cristina Kirchner, desde su operación craneal en octubre, que marcó un drástico cambio en su estilo omnipresente, genera incertidumbre aunque el Gobierno afirma que ella sigue al mando.

La presidenta, de 60 años, se alejó de la escena pública desde que se le detectó un hematoma craneal en octubre y dejó luego el protagonismo a Jorge Capitanich, la segunda figura del Gobierno.

Tras una convalecencia de más de un mes y medio, en la que estuvo recluida en la residencia de Olivos (periferia norte de Buenos Aires), solo tuvo dos apariciones en actos políticos, uno el 20 de noviembre, para tomar juramento a sus nuevos ministros, y otro el 10 de diciembre, para celebrar los 30 años desde la restauración de la democracia tras la dictadura (1976/83).

En cuanto fue autorizada a volar, Kirchner viajó a su casa de El Calafate, en la Patagonia, donde pasó el fin de año en familia.

Según la prensa, se la vio días atrás paseando su perro Simón por El Calafate, sacándose fotos con vecinos y comprando flores en un vivero, pero la única comunicación oficial suya fue el 26 de diciembre para descartar cualquier candidatura a un cargo electivo al finalizar su mandato en 2015.

La jefa de Estado tiene en agenda un acto oficial mañana miércoles y un viaje a fin de mes a Cuba, para participar de la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), y a Caracas para la cumbre del Mercosur, pospuesta para el 31 de enero, dijo este lunes Capitanich.

Verborragia contra el silencio

La llegada el 20 de noviembre a la jefatura de Gabinete del verborrágico Capitanich, un influyente dirigente peronista, cambió de cuajo la comunicación gubernamental.

El coordinador de ministros ofrece largas ruedas de prensa diarias a primera hora de la mañana en la Casa Rosada, casi inéditas para el estilo de gestión de los Kirchner.

En la de este lunes habló sobre especulaciones sobre Kirchner. Ironizó y atribuyó las versiones a “una estrategia para el desgaste” por parte de la oposición y los medios más críticos.

“La presidenta está todo el día y todos los días trabajando con nosotros. (Ella) decide, instruye y genera el marco decisorio para que nosotros tengamos la necesidad de instrumentar”, señaló.

Gabriela Michetti, senadora de la Unión Pro (derecha), dijo que la jefa de Estado “ha definido correrse del ejercicio operativo y ejecutivo del poder” y aseguró que “desde hace un tiempo se la notaba incómoda en su rol de presidente”.

El diputado de la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR), Ricardo Alfonsín, había declarado que “la presidenta debe demostrarle a los argentinos que ella está al frente del Gobierno”.

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, negó un “vacío de poder” y sostuvo que “el vacío de ideas lleva a la oposición a la difamación permanente y a la conspiración constante”.

Según Analía del Franco, de la consultora Analogías, “todavía no hay una demanda importante de la población respecto de la ausencia de la mandataria, pero si no hay una señal se va a terminar instalando”.

 

Cuestión de imagen o de salud

“Hay un corrimiento de la hiperpresencia mediática de Kirchner, un corrimiento físico, pero no parece que haya dejado el poder decisional sobre las políticas públicas”, dijo a la AFP la socióloga y consultora Graciela Römer.

Según Römer, el hecho de que “la presidenta ha reorientado su estilo tradicional de ejercicio del poder” puede responder “a una estrategia para evitar el impacto negativo en su imagen en un clima claramente inhóspito”.

En diciembre, una andanada de huelgas de policías provinciales por reclamos salariales derivaron en saqueos con al menos nueve muertos en todo el país, y hubo cortes de energía en Buenos Aires en medio de una histórica ola de calor.