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Las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), otrora una sólida estructura bajo un mando único, parece haber perdido el control de algunos de sus frentes y con ello el de secuestrados, afirmaron el lunes analistas tras conocerse la fuga de un ex congresista que era rehén de los rebeldes desde hace ocho años.

El ex representante a la Cámara de Diputados Oscar Tulio Lizcano, de 62 años, se fugó el domingo junto al jefe de la cuadrilla de las FARC, que lo tuvo secuestrado desde agosto del 2000 en una región selvática del oeste del país.

Después de tres días de marcha, Lizcano y el rebelde Wilson Bueno Largo, alias "Isaza" o "Isaías", de 28 años, se encontraron en una zona de Chocó, el domingo temprano, con un puesto militar que los evacuó de la región.

Aunque ha habido otras fugas de secuestrados, esta fue la primera en la que un rehén de las FARC --que incluía a Lizcano en la lista de sus "canjeables"-- sale de su cautiverio de la mano del comandante de la cuadrilla insurgente, lo que revelaría una fractura interna, falta de comunicación entre altos y mandos medios de la insurgencia, dijeron analistas consultados telefónicamente por la AP. También una "desmoralización" de la base guerrillera, aunque aún no represente el fin ni el desmonte total de ese grupo rebelde surgido en los 60.

La fuga del ex congresista se sumó al rescate militar el 2 de julio de 15 rehenes, entre ellos la ex candidata presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses, considerados los más valiosos integrantes de esos secuestrados a los que las FARC aspiraba negociar su intercambio o hacer un "canje" con el gobierno a cambio de rebeldes en prisión

El escape de un rehén con su captor "no había pasado antes...eso refleja muchas dificultades internas, de cohesión", dijo León Valencia, del grupo no gubernamental Fundación Arco Iris.

"Esto también muestra una cosa y es que hay grupos de las FARC muy aislados por la presión de la fuerza pública, estaban en una situación muy difícil", agregó.

Las FARC "han estado después de todas estas operaciones (en su contra) bregando por reorganizarse internamente...pero todo esto (como el escape) son síntomas de una situación muy difícil", agregó.

Se suponía que "las liberaciones se negociaban con el 'secretariado' (jefatura de las FARC), pero lo que estamos viendo es que quizá puede ser con alguien que cuida a los secuestrados, de espaldas al secretariado...algo no esta funcionando en su estructura. Lo único cierto es que (el caso Lizcano) demuestra que la jefatura de las FARC perdió el control de los secuestrados", dijo Carlos Lozano, director del semanario Voz, del Partido Comunista Colombiano (PCC).

La fuerza pública "esta llegando muy fácil (a los secuestrados)...ellos (las FARC) tiene que mirar esto rápidamente y hacer una propuesta seria y liberar a esa gente" o al menos una veintena de personas que aún están retenidas, entre policías, militares y políticos.

El politólogo y profesor de la Universidad del Rosario, Vicente Torrijos, destacó, además, que "las FARC no han tenido capacidad de reaccionar y perfeccionar su listado" de secuestrados que "se adelgazó mucho con lo de Ingrid" Betancourt, quien junto a los tres estadounidenses eran vistos como "las joyas de la corona" de los rehenes para intercambiar.