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BOGOTA (AP) _ Colombia llamó el lunes a Quito a mantener "el respeto y la prudencia" en las declaraciones públicas como la mejor forma de normalizar las relaciones diplomáticas rotas desde marzo.

"En Colombia no hay territorio vedado para la fuerza pública", dijo la cancillería colombiana en un comunicado de cuatro puntos. "El gobierno, junto con la fuerza pública, seguirá en la tarea de procurar la libertad de todos los secuestrados", agregó la nota oficial divulgada en la página de internet de la cancillería.

El comunicado fue la respuesta de Bogotá a declaraciones del presidente de Ecuador, Rafael Correa, el sábado asegurando que estudia demandar civilmente a Colombia acusándola de no intervenir, ni cooperar en el rescate de un secuestrado ecuatoriano, que fue traído a territorio colombiano.

Kleber Larriva, hermano del gobernador de la provincia ecuatoriana del Azuay, al sur del país, fue liberado el 20 de octubre tras seis meses de cautiverio en manos de supuestos desertores de las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), previo el pago de un rescate cuyo monto no fue difundido.

De acuerdo con Correa, la policía colombiana fue informada del plagio, de las coordenadas donde estaba el secuestrado y que la respuesta fue que no podían "actuar porque ese territorio es controlado por las FARC".

Bogotá dijo en su comunicado del lunes que en cuanto al secuestro de Larriva, los grupos policiales antisecuestros colombianos brindaron "asesoría técnica e información de inteligencia" a la policía ecuatoriana.

"El mismo comandante general de la policía de Ecuador, Jaime Hurtado, reconoció públicamente el trabajo 'coordinado con la policía colombiana''', aseguró el ministerio del Exterior.

La cancillería en su nota, que no menciona ni al presidente Correa ni sus anuncios de posibles demandas, culminó asegurando que "la mejor manera de contribuir a normalizar las relaciones entre Colombia y Ecuador es preservar el respeto y la prudencia en las declaraciones públicas".

Ecuador rompió relaciones con Colombia el 3 de marzo tras el ataque militar colombiano a una base de las FARC --instalada en territorio ecuatoriano- durante el cual murió Raúl Reyes, miembro de la jefatura del grupo rebelde.