•   Buenos Aires, Argentina  |
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  • EFE

En medio de un aluvión de especulaciones sobre su silencio, la presidenta argentina, Cristina Fernández, cumple este fin de semana un mes desaparecida de la escena política y ausente de cualquier acto público, a pesar de los últimos acontecimientos que ha vivido el país.

La última aparición de la Presidenta fue el pasado 19 de diciembre, en la ceremonia de los nuevos altos cargos de las Fuerzas Armadas argentinas, y desde entonces ni los saqueos en distintas provincias a causa de una huelga de policías o los masivos cortes de luz por la ola de calor, la han devuelto a la escena pública.

“No tenemos ni un motivo, y el rumor ha ganado la calle, y eso es un lujo que ningún gobierno gestionando su comunicación se puede permitir”, dijo a Efe Orlando D’Adamo, codirector del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano (Copub).

La intensa actividad de la presidenta sufrió un frenazo cuando fue sometida en octubre a una cirugía craneal, una situación que se prolongó durante un mes en el que, por prescripción médica, debió guardar “estricto reposo”.

A pesar de su reaparición en noviembre, con una imagen renovada y aparentemente muy recuperada, su hermetismo del último mes ha vuelto a disparar las especulaciones sobre su estado de salud.

Silencio preocupante

“El silencio es preocupante, porque entonces se tejen muchas alternativas y muchas explicaciones que van desde la salud hasta las estrategias políticas”, aseguró D’Adamo.

Entre esos dos extremos, según el codirector de Copub, los ciudadanos pueden sentir igualmente una “indiferencia ante sus problemas”, lo que afectaría negativamente en un futuro la imagen de la mandataria que, según las encuestas, ha sufrido una caída de 10 puntos desde que se recuperó de su enfermedad.

La prolongada ausencia de Fernández contrasta con la intensa agenda que siempre le había caracterizado, con viajes diarios por todo el país inaugurando obras y presentando proyectos que eran emitidas por televisión, o encabezando reuniones con funcionarios y representantes de distintos sectores.


Su representante

El lugar de la Cristina Fernández lo ocupa ahora su jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, a quien le otorgó la representatividad y quien, como el resto del equipo de Gobierno, remarca en cada una de sus intervenciones que la Presidenta “sigue al frente del Ejecutivo y de la toma de decisiones” aunque no aparezca en público.

“Pero la ausencia está mal vista por la opinión pública, sobre todo cuando pasamos de un contraste de casi dos apariciones diarias por televisión a desaparecer prácticamente de los medios”, remarcó Orlando D’Adamo.

La desaparición de la primera línea política de la mandataria ha saltado a las páginas de la Prensa Internacional, mientras que los medios locales realizan un seguimiento exhaustivo de cada uno de sus pasos.