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  • AFP

Abimael Guzmán, máximo líder de la guerrilla Sendero Luminoso, quien reapareció este lunes en un juicio que se le sigue por terrorismo en Perú, fue el fundador de una organización que llevó a ese país a una de las etapas más violentas de su historia.

Preso a perpetuidad desde hace 21 años en una cárcel de máxima seguridad, Guzmán, de 79 años, inició en 1980 una “guerra popular del campo a la ciudad” de corte maoísta, que ensangrentó a Perú y dejó un saldo de unos 70,000 muertos y desaparecidos durante casi dos décadas.

Idolatrado por su militancia, que lo llamaba “presidente Gonzalo”, se consideraba a sí mismo la “cuarta espada”, luego de Marx, Lenin y Mao, y decía haber creado el “marxismo-leninismo-maoísmo-pensamiento Gonzalo”, como una síntesis del pensamiento de sus tres predecesores.

Sin embargo, en la práctica su teoría se reflejó en ataques no solo al Ejército y la Policía —a las que calificaba de defensoras del “Estado burgués”—, sino en asesinatos en masa de campesinos que rechazaban su ideología, atentados indiscriminados con coches bomba contra la población civil, asesinatos selectivos, y ataques a la red eléctrica que provocaban gigantescos apagones muy recordados por los limeños, entre otras acciones.

La Comisión de la Verdad y Reconciliación, CVR, que analizó esa etapa de violencia, concluyó que la organización de Guzmán perpetró actos de barbarie terrorista y graves violaciones a los derechos humanos.

Nacido en Mollendo, ciudad portuaria de la región Arequipa (1,000 km al sur de Lima), transitó su niñez en el silencio de la introversión y la soledad.

Familia de intelectuales

Pertenecía a una familia de intelectuales en que la docencia universitaria en filosofía, historia y educación era la norma, lo que lo llevó a estudiar y graduarse en derecho y filosofía en la Universidad San Agustín de Arequipa.

Fue en mayo de 1980 que inicia sus acciones armadas en Chuschi, una comunidad de Ayacucho, departamento que fue el bastión desde donde encendió la mecha de la guerra popular. Las acciones de violencia que desató en la región andina, en la selva y en ciudades de la costa, incluyendo Lima, lo convirtieron en el enemigo público número uno de Perú.

Luego de mantener en jaque al país durante más de una década, viviendo a salto de mata, es capturado la noche del 12 de septiembre de 1992, por un equipo de inteligencia de la Policía.

 

Se rindió

Días después, al ser presentado a la prensa con traje a rayas de presidiario y metido en una jaula de acero, Guzmán dijo casi a gritos que su captura era “un recodo en el camino” y, con el puño en alto, anunció nuevas etapas de la “guerra popular”.

Sin embargo, en 1993, tras un año de encierro perpetuo, sorprendió al país al plantear un “acuerdo de paz” al presidente de ese entonces, Alberto Fujimori, acuerdo que nunca fue aceptado, y que más bien fue presentado como muestra de su rendición.