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  • AFP

Desde la reinstalación de la pena capital en Estados Unidos, en 1977, 17 ciudadanos latinoamericanos fueron ejecutados, en su mayoría mexicanos, de acuerdo con la ONG Death Penalty Information Center (DPIC).

El primero fue el dominicano Carlos Santana, quien murió tras recibir una inyección letal en el condado de Harris, en Texas, el 23 de marzo de 1993, a raíz de una condena por el asesinato de un guardia privado de seguridad en 1981.

Este miércoles está prevista la ejecución en Texas del mexicano Edgar Tamayo Arias, mientras una lluvia de llamados e intervenciones diplomáticas y jurídicas intenta evitarla a último momento.

La lista de latinoamericanos ejecutados en cárceles estadounidenses incluía hasta el lunes a nueve ciudadanos mexicanos y cuatro cubanos, siendo que uno de ellos, Pedro Medina, fue el único de la lista en morir en la silla eléctrica, en el condado de Orange, en Florida, en 1997.

El más joven de ellos, el mexicano Benjamín Mario Murphy, tenía apenas 25 años de edad cuando fue ejecutado con una inyección letal en septiembre de 1997, acusado del asesinato de un militar.

En tanto, el cubano Manuel Valle fue ejecutado en Florida a los 61 años de edad.

Unos 96 latinoamericanos aguardan actualmente en el corredor de la muerte en cárceles estadounidenses, más de la mitad de ellos (58 personas) de nacionalidad mexicana.

La lista de condenados a muerte incluye además nueve cubanos, 10 salvadoreños, cinco colombianos y 5 hondureños, así como detenidos de Perú, Costa Rica, Nicaragua, Guatemala y Argentina, así como un español.