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  •   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • ACAN-EFE

Unos 748 agentes de la Policía Nacional de Honduras han sido destituidos desde que hace más de dos años comenzó un proceso de depuración del organismo, informó hoy su director, Ramón Sabillón.

Del total de destituidos, 171 agentes reprobaron las polémicas pruebas de confianza, que incluyen el polígrafo, toxicológica, psicométrica y la patrimonial, precisó Sabillón en declaraciones a los periodistas.

Sabillón no precisó las razones de separación de los otros agentes de la Policía, con frecuencia vinculada a la extrema criminalidad que vive el país y por ello sometida a un proceso de limpieza.

Desde noviembre de 2011

La depuración de la Policía hondureña inició en noviembre de 2011 tras el asesinato de dos jóvenes universitarios, uno de ellos hijo de la rectora de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras (Unah), Julieta Castellanos.

En diciembre pasado, el Supremo hondureño condenó a penas que oscilan entre 58 y 66 años de cárcel a cuatro expolicías, tras hallarlos culpables de Rafael Alejandro Vargas, hijo de Castellanos, y su amigo Carlos Pineda.

Desde hace años la Policía Nacional ha sido vinculada al tráfico de drogas, robo de vehículos y violaciones a los derechos humanos, incluidos asesinatos, entre otros delitos.

La violencia en Honduras causa a diario en promedio una veintena de muertos, lo que hace figurar al país centroamericano como uno de los más violentos del mundo, con 83 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2013, según el Observatorio de la Violencia de la Unah.