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  • AFP

A pesar del frío polar, miles de activistas participaron este miércoles en Washington en la "Marcha por la Vida", un evento anual contra el aborto en Estados Unidos que contó con el apoyo del papa Francisco.

Miles de jóvenes, religiosos y representantes políticos se reunieron en la nevada explanada del National Mall, frente al Congreso, para marchar luego hacia la Corte Suprema de Justicia, el más alto tribunal del país, cuyo fallo en el caso "Roe vs Wade" legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973.

El papa Francisco se unió "en oración" a la caminata en un tuit enviado el miércoles desde el Vaticano. "Rezo por la Marcha por la Vida de Washington. Que Dios nos ayude a respetar siempre la vida, en especial la de los más débiles", escribió el jefe de la Iglesia Católica.

Por primera vez desde que fue elegido pontífice en marzo pasado, Francisco deploró públicamente el lunes la interrupción del embarazo, lamentando con "horror" que "haya niños que no podrán ver jamás la luz, víctimas del aborto".

Los manifestantes, algunos con globos amarillos, otros con cruces o imágenes de la Virgen María, portaban pancartas en las que se leía "Parar el aborto" o "Elegir la vida".

Los -10°C, pero con sol, que se registraron en Washington el miércoles no impidieron que los organizadores realizaran el evento, considerado el más grande del mundo contra el aborto.

"Marchamos porque 56 millones de estadounidenses no han tenido la oportunidad de disfrutar de la nieve", anunció la organización "March for Life" en su cuenta de Twitter.

"Que tanta gente venga con este frío muestra nuestra determinación", dijo Joe Grabowski, de 50 años, quien viajó especialmente desde Illinois (norte) para la ocasión.

El tema de la convocatoria de este año fue la adopción, una "decisión heroica para las madres embarazadas en situaciones difíciles", dijo Jeanne Monahan, presidente de la "March for Life", que busca "animar a las mujeres a tomar esta noble decisión".

"Tuvimos grandes logros y algunos grandes fracasos durante el año. Pero cada vez más personas nos declaramos 'pro-life' y eso es positivo", aseguró Baronkin Valerie, de 57 años y residente en Carolina del Sur (este).

Otros participantes fueron enfáticos sobre la interrupción del embarazo, un tema candente en la política estadounidense.

"No se puede matar a un niño porque sea un feto. Es una vida humana", dijo Sarah Collins, de 16 años, oriunda de Maryland, cerca de Washington.

"El aborto perjudica a todos", señaló Vicky Hartzler, legisladora republicana de Misuri y miembro del ultraconservador movimiento del Tea Party.

El presidente estadounidense Barack Obama, que ha expresado su admiración por algunos de los mensajes del papa Francisco, con quien se reunirá en Roma en marzo, reiteró sin embargo su apoyo a la decisión de 1973 de la Corte Suprema.

En un comunicado de la Casa Blanca, el mandatario confirmó su respaldo "al derecho de toda mujer a tomar sus propias decisiones acerca de su cuerpo y su salud".

En los últimos años, los opositores a la legalización han impuesto restricciones, tanto a nivel nacional como estatal, que buscan disuadir a las mujeres de poner fin a un embarazo y dificultan el funcionamiento de las clínicas que prestan este servicio.

Según el Instituto Guttmacher, 22 estados votaron en 2013 70 artículos de leyes en ese sentido. Este instituto especializado en temas de sexualidad indicó que se promulgaron 205 restricciones al aborto en tres años entre 2011 y 2013, contra 189 en toda la década anterior (2001-2010).

En mayo de 2013, el 48% de los estadounidenses se identificó como "pro-vida", frente al 45% que se dijo "pro-elección", según una encuesta de Gallup. Pero la mayoría (el 52% en 2013) está a favor del aborto "en determinadas circunstancias" y, con pequeñas variaciones, en las cuatro décadas en las que el tema ha estado planteado.

Un evento "pro-elección", por el derecho al aborto, que también tiene lugar todos los años en las escalinatas de la Corte Suprema, fue cancelado debido al mal tiempo.