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  • AFP

Cuatro personas murieron en los bombardeos a la ciudad iraquí de Faluya, en manos de los insurgentes, indicaron responsables este jueves, y Washington pidió que se tomen "medidas políticas" para acompañar las operaciones contra la insurreción.

El primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, optó por una línea dura al lanzar una ofensiva contra los insurgentes en la provincia de Al Anbar (oeste), donde las autoridades aseguran haber matado a más de 50 insurgentes en ataques aéreos los últimos días, en un intento de recuperar también Ramadi, capital provincial controlada en parte por las fuerzas antigubernamentales.

Varios barrios del sur de Faluya, situada a 40 km de Ramadi, fueron objetivo el miércoles por la noche de bombardeos, indicaron unos habitantes a la AFP. Los habitantes de Faluya acusaron al Ejército de este bombardeo, algo que negaron los responsables de Defensa.

En el principal hospital de la ciudad, el doctor Ahmed Shami dio cuenta de cuatro muertos y 18 heridos.

Faluya, 60 km al oeste de Bagdad, está totalmente controladas por insurgentes entre los que se encuentran combatientes del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL, vinculado a Al Qaida). Otros grupos insurgentes y miembros de tribus hostiles al gobierno también están implicados en los enfrentamientos en Al Anbar.

Los insurgentes cuentan con el descontento de la minoría sunita, que se considera discriminada por el gobierno iraquí, dominado por chiitas.

Durante un encuentro del presidente del Parlamento iraquí -principal figura política sunita del país-, Usama al Nujaifi, con Barack Obama el miércoles, el presidente estadounidense "animó a los líderes iraquíes a continuar el diálogo para que las reivindicaciones legítimas de todas las comunidades sean tenidas en cuenta a través del proceso político", dijo la Casa Blanca en un comunicado.

"Ambas partes coincidieron en la necesidad de tomar medidas políticas y de seguridad para combatir el terrorismo", añadió.