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  • Tegucigalpa, Honduras |
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  • ACAN-EFE

El nuevo presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien hoy asumió el poder para un mandato de cuatro años, es un abogado de 45 años, diputado desde 2008, empresario del turismo y subteniente reservista de Infantería.

Hernández es natural de Gracias, Lempira, uno de los departamentos más pobres de los 18 que integran el territorio hondureño.

Su actividad empresarial también está ligada a medios electrónicos locales de comunicación en su ciudad natal.

El nuevo presidente cursó su educación secundaria en el Liceo Militar del Norte, en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante del país, del que salió con el grado de subteniente.

Estudió leyes en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y en 1995 obtuvo una maestría en Administración Pública en la Universidad Estatal de Nueva York, en Albany (Estados Unidos).

En 2008 entró en el Parlamento como diputado por el conservador Partido Nacional, fundado hace 111 años, al que también pertenece su antecesor, Porfirio Lobo, de quien Hernández hereda un país que atraviesa una crisis económica sin precedentes y una violencia criminal que a diario deja unos 20 muertos.

Durante la Administración de Lobo, Hernández fue presidente del Poder Legislativo hondureño, del que se retiró con un permiso a mediados de 2013 para dedicarse a su campaña en busca de la jefatura del Estado.

Su campaña presidencial estuvo marcada por la confrontación ideológica con otros partidos, uno de ellos Libertad y Refundación (Libre, de izquierda).

El 24 de noviembre de 2013, Hernández ganó con menos del 40 % de la votación las novenas elecciones generales desde que Honduras retornó a la democracia tras casi dos décadas de regímenes militares.

Su principal oponente en las elecciones fue la candidata de Libre, Xiomara Castro, esposa del expresidente hondureño Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009 por promover una consulta popular para reformar la Constitución, lo que la ley le impedía.

Los líderes de Libre reconocen el triunfo de Hernández, pero "condicionado", alegando que ganó las elecciones con fraude, aunque observadores nacionales e internacionales ratificaron en diciembre pasado que fueron transparentes y masivas.