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El presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, aceptó la dimisión del primer ministro, Mykola Azarov, y de su gobierno este martes, cuando el Parlamento derogó una leyes antimanifestaciones, en un intento por resolver la crisis en el país, sobre el que Rusia y la UE debatían en una cumbre en Bruselas.

"Acepto la dimisión de Mykola Azarov y, como consecuencia, la dimisión de todo el Gobierno ucraniano", dice el decreto publicado en la página web de la presidencia ucraniana.

No obstante, el actual Ejecutivo continúa gestionando los asuntos cotidianos hasta que se forme un nuevo equipo, precisa el texto.

"He tomado la decisión de pedir al presidente de Ucrania que acepte mi dimisión del cargo de primer ministro, con el ánimo de propiciar mayores posibilidades de un compromiso político para resolver el conflicto pacíficamente", había dicho previamente Azarov en un comunicado.

Uno de los líderes de la oposición, Vitali Klitschko, acogió con satisfacción esta renuncia.

"No es la victoria, pero sí un paso hacia la victoria", declaró el ex boxeador.

Pocas horas más tarde, el Parlamento ucraniano anuló unas leyes aprobadas el pasado 16 de enero que castigaban con severidad casi todas las formas de manifestación, y contemplaban penas de cárcel para cualquier participante.

La nueva legislación había sido denunciada por Occidente y había motivado un recrudecimiento del movimiento de protesta.

Éste nació en respuesta a la decisión del presidente Viktor Yanukovich de no firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea, UE, y privilegiar un acercamiento a Rusia, lo que muchos vieron como una traición.

El Parlamento ucraniano, donde el Partido de las Regiones de Yanukovich tiene mayoría, debatirá también este martes una amnistía a los manifestantes detenidos durante los enfrentamientos con la policía.

Europeos y rusos hablan de Ucrania

La Unión Europea (UE) y Estados Unidos han redoblado la presión sobre Yanukovich para que acometa una serie de reformas que pongan fin al enfrentamiento que convirtió partes de Kiev en zonas de guerra patrulladas por manifestantes enmascarados y dejó tres activistas muertos.

Europeos y rusos, que se acusan mutuamente de injerencia en los asuntos internos de Ucrania, se encontraban este martes en una breve cumbre en Bruselas que se prevé que estará ampliamente dedicada a la situación en la ex república soviética.

El presidente ruso, Vladimir Putin, que llegó a primera hora de la tarde a la capital comunitaria junto a su ministro de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, tenía previsto entrevistarse con los principales responsables de la UE, entre ellos su jefa de la diplomacia, Catherine Ashton.

La Alta Representante viajará a continuación a Kiev, donde se reunirá con el jefe de Estado ucraniano y con los líderes de la oposición.

Rusia llamó "extremistas" a los manifestantes, y Lavrov criticó a la "juventud fascista" y advirtió contra cualquier injerencia externa.

Por parte estadounidense, el vicepresidente Joe Biden advirtió el lunes por teléfono al presidente Yanukovich que "declarar el estado de emergencia o aplicar otro tipo de medidas de emergencia podía avivar más las tensiones y limitar el margen para una resolución pacífica".

Las calles de Kiev estaban tranquilas el martes tras días de enfrentamientos.

Sin embargo, seguían en su lugar las altas barricadas erigidas por los manifestantes con sacos de arena que dividen claramente la ciudad entre las zonas controladas por los opositores y las de las fuerzas de seguridad.

Arseni Yatseniuk, líder parlamentario de Patria, la formación de la opositora encarcelada Yulia Timoshenko, rechazó formalmente la noche del lunes el cargo de primer ministro, indicó la presidencia.

Klitschko, líder de la formación UDAR (Golpe), dijo que no se podía imaginar en un gobierno bajo el mando de Yanukovich.

Pese a la renuncia de Azarov, un punto de fricción en las negociaciones entre la oposición y Yanukovich ha sido el propio futuro político del presidente.

La oposición quiere verlo fuera del poder antes del final de su mandato el año que viene, y los manifestantes radicales tratan de expulsarlo lo antes posible.