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El exguerrillero izquierdista Salvador Sánchez Cerén y el líder derechista Norman Quijano arrancan este lunes a zurcir alianzas para enfrentarse en marzo en segunda vuelta por la presidencia del violento y dividido El Salvador.

Sánchez Cerén, candidato del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMNL,) estuvo a un tris de ganar directamente el domingo la sucesión del presidente saliente Mauricio Funes, primer mandatario izquierdista de El Salvador, al recoger el 48.22%, según el 99.16% votos escrutados.

Actual vicepresidente de El Salvador, Sánchez Cerén, venció por unos 10 puntos porcentuales a Quijano, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) que recogió 38.95%.

La llave de la victoria el 9 de marzo podría estar en manos del ex presidente Antonio Saca (2004-2009) que fue expulsado de Arena, se postuló por cuenta propia y quedó tercero con 11.44%.

Sin embargo, analistas dudan que Saca tenga "el poder que haga que todos los que votaron por él, voten por el FMLN o por Arena", advirtió el profesor universitario Roberto Cañas quien estimó que el 9 de marzo podría registrarse "un ausentismo de manera muy fuerte", .

Sánchez Cerén, de 69 años, da por descontada la victoria.

"Nos dieron el triunfo en la primera vuelta y estamos seguros que en la segunda vuelta no van a ser 10 puntos: van a ser más de 10 puntos, una gran victoria", dijo este ex comandante de la guerrilla del FMLN durante la guerra civil de 12 años que terminó en 1992 y dejó 75,000 muertos y que dejó heridas aún abiertas.

Si gana, sería el cuarto ex guerrillero que llega al poder por la fuerza de los votos al igual que los presidentes Daniel Ortega de Nicaragua, José Mujica de Uruguay y Dilma Rousseff de Brasil.

De su lado Quijano prometió una "gran batalla" el 9 de marzo.

"El haber pasado es una muestra de que sí se puede ganar", dijo Quijano un declarado anticomunista de 67 años que promete doblegar con mano dura a los delincuentes que tornan a El Salvador uno de los países más violentos del mundo.

Su referente político es Roberto D'Aubuisson, fallecido líder ultraderechista acusado de haber formado escuadrones paramilitares para diezmar a los rebeldes izquierdistas en la guerra civil y señalado como autor intelectual del asesinato del obispo de San Salvador Oscar Arnulfo Romero en 1980.

Menos confrontación


La directora del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Centroameriana (UCA), Jannette Aguilar, declaró a la la AFP que los salvadoreños "quieren menos guerra sucia y más contenido de cómo resolverán los problemas".

"Yo creo que una campaña menos confrontativa y más propositiva es fundamental. La gente está hastiada de los pleitos de confrontación de la polarización a la que nos llevan y tenemos a un elector más crítico que demanda ofertas partidarias que están a la altura de los problemas del país", destacó Aguilar

Al futuro mandatario, que asumirá el 1 de junio, le espera el desafío de lidiar con las pandillas, que pese a que mantienen desde marzo de 2012 una tregua que redujo los homicidios de 14 a 6.8 por día, extorsionan y controlan barrios enteros.

En la campaña electoral, el candidato del FMLN ofertó profundizar los programas sociales y afrontar con "mano inteligente" a las pandillas, mientras que el aspirante de Arena prometió "mano dura" .

Unos 10,000 pandilleros están en las cárceles y otros 50,000 en las calles.

Según Aguilar, ha quedado demostrado que las propuestas sobre seguridad de Arena no han funcionado en estos comicios.

"Lo que generó es que mucha gente, por temor o porque no estaba convencida con ninguna de las dos opciones, se quedara en su casa", explica.

Sin embargo, los programas sociales de Sánchez Cerén "siguen causando interés y apoyo, pero no son suficientes", estima la analista.

Confianza, la clave

El nuevo mandatario deberá atender también una economía que apenas creció 1.9% en 2013, elevar la recaudación fiscal, atender la situación de las pensiones y sobre todos los niveles de pobreza (40.7% de los 6.2 millones de salvadoreños) y de subempleo del 30%.

"El país lo que necesita para resolver los problemas que nos afectan a todos es generar confianza, generar armonía, reglas de juego claras (...) seguridad jurídica y seguridad pública", advirtió por su parte el presidente de la Cámara de Comercio, Luís Cardenal.

El Salvador, cuya economía se sustenta de las remesas de salvadoreños que viven en el exterior, tiene pocas posibilidades de contraer nuevos empréstitos, con una deuda externa que a septiembre de 2013 sumaba unos 13,800 millones de dólares, el 55.3% del PIB.