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Los ferrocarriles holandeses quieren elevar las estadísticas de romances entre sus pasajeros en vísperas de San Valentín y para ello mañana les ofrecerán cursos en el arte del coqueteo, que se impartirán en un vagón especial de la línea Amsterdam-Maastricht.

El tren es un lugar en principio ideal para el flirteo, pero una encuesta de los ferrocarriles holandeses (NS) ha revelado que en la práctica no es nada fácil: solo el 3 % de sus pasajeros ha iniciado un romance en el tren y ello a pesar de que más del 25 % busca contacto visual con el del asiento vecino, dice el sondeo.

A dos jornadas del día de San Valentín, la empresa ferroviaria se plantea regalar a sus pasajeros la posibilidad de mejorar sus dotes de coqueteo con consejos de expertos en ese arte.

"El tren ofrece posibilidades porque congrega a mucha gente pero no es nada fácil coquetear en un vagón porque implica mucha valentía, seguridad en uno mismo y mucha sensibilidad", dijo a Efe Esther Popelier, la especialista en comunicación que mañana impartirá esas enseñanzas.

Popelier, quien trabaja en la empresa holandesa "Flirt Company" (una firma especializada en favorecer el contacto personal tanto dentro de la empresa como entre individuos), dará "cuatro cursos cortos" en los que las palabras y el juego real de seducción se reservan para el nivel más avanzado.

"Para un buen flirteo solamente hacen falta algunos minutos, lo importante no es hablar sino transmitir nuestro sentimiento", explicó a Efe la experta.

Según su método, "lo primero es tener una actitud positiva, de apertura, para luego fijar la atención en el otro, ya que solemos centrarla en nosotros mismos".

Una vez superado ese primer contacto, es cuando se puede "jugar el juego" en el que entran las miradas y las señales más concretas.

La experta en comunicación explicó que si esta iniciativa ha surgido en Holanda es en parte porque "a los holandeses nos cuesta expresar nuestros sentimientos".

"Creo que un curso como éste tendría menos sentido en un país latino, donde el contacto surge más espontáneamente", señaló.

Para participar no hace falta inscribirse, solamente meterse en el "vagón social" de la línea Amsterdam-Maastricht de las once menos cuarto de la mañana.

En las poco más de dos horas y media de trayecto hay tiempo de sobra para seguir todos o alguno de los cursos, que no duran más de un cuarto de hora cada uno, aunque la experiencia se puede repetir en el tren de vuelta, que sale de Maastricht a las 13.30 horas, dijeron los organizadores.

Ese espacio propicio para la toma de contacto contrasta con los "vagones silenciosos" que los ferrocarriles holandeses introdujeron en 2003, en los que la palabra se reserva al pensamiento o a su expresión escrita.

En ellos no se permiten ni teléfonos móviles ni conversaciones animadas.