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  • EFE

El primer paso dado por el Parlamento español para reformar la actual legislación en materia de aborto, que ha demostrado la unidad del gobernante PP, no ha reducido la polémica y hoy defensores y detractores se han vuelto a enlazar en disputas.

Poco antes de la pasada medianoche el Congreso rechazaba la petición de la oposición socialista de retirar el proyecto de ley que eliminará el actual modelo de interrupción del embarazo, basado en los plazos, para instaurar uno en el que serán legales únicamente el supuesto de violación y el de riesgo de daño a la madre.

Los socialistas habían pedido una votación secreta con la intención de que, amparados en el anonimato, una parte significativa de los diputados del PP (centroderecha, 185 escaños) rompiera la disciplina de partido, pero el proyecto pasó adelante con 183 votos.

El proyecto, impulsado por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, ha generado diferencia de opiniones en el seno del PP, algunos de cuyos dirigentes en varias regiones han cuestionado el nuevo modelo, en especial porque suprime el supuesto de malformación del feto como razón legal para abortar.

El primer paso dado anoche - aunque queda la tramitación artículo por artículo - ha dado prueba de la unidad del PP en torno al texto, pero no ha evitado que hoy continúe la polémica.

La portavoz socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, dijo hoy que si alguno de los diputados del PP "hubiera votado lo que dice que piensa en los pasillos", respecto al anteproyecto de ley del aborto, ahora "estaríamos más cerca" de su retirada.

Rodríguez acusó a los diputados del PP de votar "a favor de ustedes mismos y en contra de las mujeres".

En los pasillos de la Cámara el ministro Ruiz-Gallardón se mostró convencido de que la "táctica" del PSOE de intentar dividir al PP al pedir votación secreta de su petición de retirada de la reforma del aborto se ha vuelto en su contra y que los ciudadanos castigarán por ello a los socialistas.

"Cuando un partido político tiene argumentos lo que tiene que hacer es ponerlos encima de la mesa. Intentar sembrar cizaña y dividir a los demás no es elegante en política y, además, en este caso es un fracaso", apuntó Gallardón.

La controversia no está cerrada en las filas del PP y, así, la dirigente de este partido y actual vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, afirmó que confía en que la reforma de la ley del aborto no llegue finalmente al Congreso en su actual redacción.

Villalobos, que fue ministra de Sanidad, dijo que no le gustó el intento del PSOE de "engañar" a los diputados del PP, pero matizó que la unanimidad demostrada por ese partido en la votación "no es real".