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  • AFP

El salvadoreño José Salvador Alvarenga, quien sobrevivió más de un año a la deriva en el océano Pacífico, tuvo este miércoles un emotivo encuentro con familiares y antiguos vecinos en su Garita Palmera natal, 118 kilómetros al suroeste de San Salvador.

“Estoy feliz de estar de nuevo aquí con mi familia, es un regalo de Dios”, fueron las primeras palabras de Alvarenga al bajar del automóvil que lo condujo desde la capital, San Salvador, hasta el caluroso cantón costeño donde fue recibido por sus padres, Ricardo Orellana y María Julia Alvarenga, su hija, Fátima, y su esposa, Arely.

El alcalde de la ciudad de San Francisco Menéndez, José Narciso Ramírez, conocido popularmente como “Chicho”, acompañó al náufrago en su llegada a casa de sus padres y le prometió ayuda para “rehacer su vida”.

Alvarenga, quien vivía indocumentado en México, no regresaba a Garita Palmera desde hacía ocho años y en ese tiempo no se había comunicado con su familia.

“No quiero que se vaya”

Abrazado a su hija Fátima, de 14 años, José Salvador comentó en voz baja que en un principio, cuando la vio, no logró reconocerla “porque está muy grande”.

“Lo quiero mucho, no quiero que se vuelva a ir nunca”, dijo la niña de ojos negros, piel morena y cabello ondulado, con una sonrisa que expresaba la alegría del encuentro.

 

Una canción

La alegría por la llegada de José Salvador Alvarenga no fue solo de su familia: una decena de vecinos que lo conocían desde su infancia le dieron la bienvenida y uno de ellos, Vicente Saavedra, de 87 años, se fundió en un abrazo con el náufrago y le cantó una canción que le compuso.

“Me recuerdo que te conocí cuando eras un niño, hoy estás de nuevo aquí, Dios así lo quiso”, entonó con voz fuerte el anciano.