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  • AFP

Las autodefensas mexicanas, milicias civiles surgidas hace un año contra el narcotráfico, aseguran recibir apoyo económico de compañías mineras que operan en la convulsa región de Michoacán (oeste), y que durante años sufrieron extorsiones de los capos de la droga.

En el municipio de Aguililla, una caseta de vigilancia vacía y perforada por al menos setenta balas, recibe a quien visita su mina, donde decenas de camiones cargados de hierro circulan sin cesar por sus polvorientos y empinados caminos de tierra.

Mientras monitorea la descarga del mineral en uno de los gigantescos patios del yacimiento, el encargado de una empresa minera extranjera --que pide el anonimato por seguridad-- asegura que desde que las autodefensas tomaron el control del pueblo, en junio, su empresa se libró de la mayoría de las extorsiones del cártel Los Caballeros Templarios, y está nuevamente “administrando el negocio”.

Una mínima parte

“A cambio, se ha aceptado participar con las autodefensas con US$3 o US$4” por tonelada de hierro, dice a la AFP este encargado, al asegurar que cada vez son más “seguidas” las reuniones de las compañías mineras del pueblo con las autodefensas.

El portavoz del movimiento civil Estanislao Beltrán dice que “se acordó” que la minería aportara solo una “mínima parte” de los recursos que requieren las milicias, integradas por vecinos de comunidades de Michoacán, que se alzaron en armas para expulsar a Los Caballeros Templarios.

 

Lucrativo negocio

En su afán por diversificar sus actividades delictivas, Los Caballeros Templarios empezaron a extraer ilegalmente hierro y a exportarlo a China, convirtiendo la minería en una de sus mayores fuentes de ingresos.