AP
  •   La Paz, Bolivia  |
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Estados Unidos rechazo que la agencia antidrogas (DEA) haya conspirado contra el gobierno del presidente boliviano Evo Morales, un día después de que el mandatario anunciara su decisión de suspender indefinidamente las operaciones del organismo.

"Rechazamos las acusaciones de que la DEA o que cualquier otra agencia del Gobierno de los Estados Unidos haya apoyado a la oposición o que haya conspirado contra el gobierno boliviano. Estas acusaciones son falsas y absurdas, y las refutamos", dijo un oficial del Departamento de Estado en un comunicado divulgado el domingo por la embajada estadounidense en La Paz. El comunicado no identifica al oficial.

El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, señaló el domingo que los agentes de la DEA deberán abandonar el país porque "su presencia ya no se justifica ... no hay vuelta atrás" en la decisión tomada, dijo en declaraciones a la radioemisora gubernamental Patria Nueva.

Morales anunció el sábado la "suspensión indefinida" de las operaciones de la DEA, a la que acusó de apoyar y financiar a líderes autonomistas opositores que entre agosto y septiembre promovieron una ola de violentas protestas antigubernamentales que provocaron 19 muertos, en su mayoría campesinos seguidores del mandatario.

Morales dijo que esas protestas a las que calificó de "golpe civil" buscaban derrocarlo.

"De ser suspendida la cooperación de Estados Unidos, se producirá más droga en Bolivia y más droga será despachada hacia el exterior. Los efectos resultantes harán daño principalmente a Bolivia, así como a los principales consumidores de cocaína boliviana en los países latinoamericanos vecinos, en Europa y en África Occidental", dijo el comunicado distribuido por la embajada.

También destacó la relación de 35 años con las fuerzas de seguridad bolivianas en la lucha antinarcóticos.

La suspensión de la DEA ahondó la crisis diplomática con Washington tras la decisión de Morales de expulsar en septiembre al embajador estadounidense en La Paz, Philip Goldberg, por supuesta injerencia en asuntos internos. La Casa Blanca procedió de igual forma con el representante boliviano en Washington.

En julio la agencia para el desarrollo internacional de Estados Unidos (USAID) fue forzada a salir del Chapare, una de las principales zonas cocaleras a 290 kilómetros al este de La Paz.

USAID promueve programas de sustitución de cocales mientras que la DEA colabora con apoyo logístico y de inteligencia en la guerra contra las mafias locales.

El presidente estadounidense George Bush recomendó en octubre la suspensión de Bolivia de unas preferencias comerciales andinas debido a su escasa cooperación en la lucha antidrogas.

Las diferencias sobre el tema ahondó la crisis entre La Paz y Washington. El gobierno destaca un informe de Naciones Unidas que señala que la coca en Bolivia apenas creció en 2007 en un 5%, mientras que en Perú un 12% y en Colombia un 27%. La embajada estadounidense asegura que las políticas de Morales favorecieron el aumento de cocales y con ello la producción de cocaína.

Bolivia es el tercer productor de coca en el mundo después de Colombia y Perú con 28.900 hectáreas hasta el pasado año de las cuales 12.000 son legales y están destinadas a usos alimenticios y medicinales.

El decomiso de cocaína en lo que va del año alcanzó a 20 toneladas, el mayor volumen confiscado hasta ahora. No se conocen informes oficiales sobre producción de esa droga, pero expertos estiman que pasa de las cien toneladas al año.