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  • EFE

La tasa de extinción de las especies protegidas es entre cien y mil veces superior a los niveles esperados de forma natural, alertó ayer el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma.

El comercio ilegal de especies protegidas de fauna y flora genera cada año unos 19,000 millones de dólares (14,000 millones de euros), lo que lo convierte en el cuarto delito más lucrativo del mundo, según el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF.

Deterioro al ambiente

La fuente de esos beneficios es la caza furtiva de elefantes, el robo de grandes simios y el transporte ilegal de madera, informó el Pnuma coincidiendo con la designación del 3 de marzo como Día Internacional de la Fauna y Flora.

Además de la amenaza que supone el deterioro del medio ambiente para especies como el oso polar, las ballenas o algunas aves migratorias, la ONU incidió en el perjuicio que ocasiona la caza ilegal y la situación de pobreza y explotación de algunas comunidades.

El comercio ilegal de especies en extinción —el cuarto delito tras el narcotráfico, la falsificación y el tráfico de personas— afecta directamente a la paz y la seguridad internacional, aseguró el Pnuma en un comunicado.

Elefantes amenazados

Las incautaciones de marfil —que en 2013 alcanzaron su máximo histórico, con un total de 18 alijos equivalentes a 41.6 toneladas— indican que el tráfico de este material opera a través de redes internacionales.

El número de elefantes víctimas de la caza ilegal en África se ha doblado en la última década, mientras que el comercio de marfil se ha triplicado. En 2012 fueron sacrificados 22,000 paquidermos, cifra que podría aumentar en 2013.

También los rinocerontes son buscados por los cazadores furtivos, que han logrado extinguir algunas de sus especies en Asia y África.