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TOLUCA, México / AP

Once agentes de Policía murieron ejecutados a disparos en los últimos tres días, durante una media decena de ataques de grupos narcotraficantes en los alrededores de Ciudad de México, informó la Fiscalía el domingo.

El procurador de Justicia del estado de México, Alberto Bazbaz, dijo que 10 sospechosos de pertenecer a pandillas que trafican con drogas han sido arrestados en relación con los asesinatos, que ocurrieron principalmente en autopistas y en puestos de control policial en el estado, que rodea la capital. Algunos de los sospechosos cargaban con rifles y granadas cuando fueron arrestados.

Bazbaz dijo que muchos de ellos provenían del estado vecino de Michoacán, un hervidero de violencia relacionada con el tráfico de drogas que es dominado por un grupo llamado “La Familia”.

El procurador dijo, sin embargo, que las pruebas indican que los ataques fueron perpetrados por traficantes de bajo nivel y por criminales, en lugar de grupos organizados por un cártel de drogas. No está claro si los asesinatos fueron parte de un plan coordinado.

El comandante de Policía del estado, German Garciamoreno, dijo que las patrullas de Policía serán respaldadas con más agentes para hacer frente a la violencia. El estado de México, como muchos otros del país, enfrenta un problema de narcotráfico cada vez mayor y un aumento de las amenazas contra las autoridades locales.

Por otra parte, la Policía anunció el arresto del presunto líder local del violento cártel de drogas del Golfo en la ciudad fronteriza de Reynosa. Antonio Galarza Coronado, alias “El Amarillo”, fue arrestado por posesión ilegal de armas y blanqueo de dinero.

La Policía arrestó a Galarza, de 47 años, tras detener el automóvil Ford negro que conducía, según un comunicado de la Secretaría de Seguridad Pública federal difundido por internet. Horas más tarde, fue trasladado a Ciudad de México.

Galarza quedó a cargo del cártel de Reynosa después de la captura en 2007 de Juan Óscar Garza Azuara, alias “El Barbas”, señaló la Policía. Reynosa, que hace frontera con McAllen, en Texas, es un centro importante de tráfico de cocaína dirigida a Estados Unidos. El tráfico está dominado por una pandilla violenta conocida como “Los Zetas”.

Durante la operación policial del sábado, la Policía también arrestó a Marco Antonio Coronado Reyes, de 45 años, quien viajaba con Galarza. El mismo día, personas no identificadas dejaron una serie de mensajes típicos de organizaciones de narcotráfico a lo largo de calles de Acapulco y Zihuatanejo, en la costa del Pacífico.

Los mensajes probablemente fueron escritos por los Zetas, y en ellos se acusa a agentes federales de haber protegido a miembros de grupos rivales.