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  • EFE

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) anunció hoy que estudiará mañana, con una semana de retraso, una solicitud de Panamá para convocar una reunión de consulta de los cancilleres sobre la situación en Venezuela, cuyo Gobierno dijo inmediatamente que no tolerará "intervencionismos".

La petición panameña es "un llamado de atención para los miembros de la organización en relación con la necesidad que ese organismo adopte algunas medidas dirigidas" a terminar con la violencia en Venezuela, dijo hoy el embajador de ese país en la OEA, Arturo Vallarino, en declaraciones a un canal de televisión panameño.

El representante panameño manifestó su confianza en que "van a salir las medidas" y a cumplirse así los "propósitos" de su país.

Poco después de esta declaración, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, respondió con fuertes críticas a "un Gobierno de derecha", sin mencionar a Panamá, y advertencias de que responderá con "contundencia" a cualquier intento de "intervencionismo".

Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, opinó hoy que no hay ruptura de la democracia en Venezuela y que no debe convocarse una reunión de consulta de cancilleres ni activarse la Carta Democrática Interamericana

Insulza consideró, no obstante, que sí sería "útil" enviar una misión al país, pero dijo que él no insistirá personalmente en esa idea, pues ya se la propuso verbalmente al Gobierno venezolano y respondió que no la aceptaría.

"No creo que haya una distorsión masiva de la democracia en Venezuela", señaló el secretario general al intervenir ante el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS).

El Gobierno de Maduro no ha ocultado su oposición a la solicitud de Panamá desde el primer momento en que se produjo y ha opinado que es la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) la que debe tratar la situación creada por las protestas antigubernamentales que desde hace tres semanas se suceden en Venezuela.

Al menos 19 personas han resultado muertas y más de dos centenares heridas en los hechos de violencia, en su mayoría no aclarados, que se ha producido en torno a las protestas.

La reunión del Consejo Permanente de la OEA iba a celebrarse el jueves 27 de febrero, pero la representación venezolana en el organismo logró parar la convocatoria con un tecnicismo.

"Estoy evaluando en las próximas horas una respuesta muy contundente a un Gobierno lacayo que está conspirando abiertamente contra la patria venezolana", indicó hoy Maduro.

Según el embajador panameño, el Consejo Permanente puede decidir mañana "convocar a los cancilleres, enviar una misión observadora para que rinda un informe o podrá decidirse dictar una resolución enérgica con relación al tema, invitando a un diálogo o buscando un mecanismo que pueda ser garante del diálogo que supuestamente se ha iniciado en Venezuela".

Tras rechazar que se trate de una intromisión en los asuntos venezolanos, Vallarino dijo que el Gobierno de Panamá considera que es su "obligación hacer el llamado con el objeto de analizar sobre todo las denuncias que se han efectuado en materia de violación de los derechos humanos en Venezuela".

"Nosotros creemos que estamos ejerciendo un derecho que tenemos como estado miembro de la OEA", dijo.

Según las reglas de la OEA, cualquier Estado miembro puede pedir que se convoque la Reunión de Consulta al Consejo Permanente de la Organización, el cual decide por mayoría absoluta de votos si es procedente.

El Consejo Permanente de la OEA trató por primera vez la situación en Venezuela el 19 de febrero durante una sesión ordinaria en la que Estados Unidos y Canadá plantearon su preocupación por la violencia en ese país y llamaron al Gobierno de Maduro a dialogar con la oposición.

Ese mismo día decenas de personas se manifestaron frente a la sede de la OEA en Washington para pedir al organismo que "deje de mirar a otro lado" ante la crisis en Venezuela y emita una condena clara al Gobierno de Nicolás Maduro.

La Carta Democrática Interamericana, aprobada en 2001 y a la que están sujetos los miembros de la OEA, señala que los países miembros apuestan a la "democracia representativa", un concepto que incluye, según el artículo segundo, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, elecciones "periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto" y pluralismo político.

Cuatro expresidentes latinoamericanos hicieron hoy mención a la Carta Interamericana en una declaración conjunta en la que condenaron el "deterioro" del respeto a los derechos humanos en Venezuela y reclamaron "un debate constructivo" en ese país, "conforme a los cánones de la democracia reconocidos universalmente".

Los firmantes de la declaración son el chileno Ricardo Lagos, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el peruano Alejandro Toledo y el costarricense Oscar Arias, premio Nobel de la Paz.

En la declaración, los cuatro exmandatarios, que se declaran "amigos de la democracia venezolana", manifiestan su "preocupación y alarma" por la situación en Venezuela, donde el 12 de febrero se iniciaron las protestas contra el Gobierno de Nicolás Maduro.

Según la carta de los expresidentes, "a partir de esos hechos (del 12 de febrero) ha venido produciéndose una alarmante escalada de violencia y un rápido deterioro de la situación de los derechos humanos en el país".