Jorge Eduardo Arellano
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Alentada por los recientes sondeos, la campaña del candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, lanzó una vasta ofensiva en el estado de Arizona, de su rival John McCain, un feudo republicano donde no obstante se augura una batalla que se peleará centímetro a centímetro.

“¡Buenos días! Un último día en el que marcharemos como zombies”, lanza la recepcionista del cuartel general del Partido Demócrata en Phoenix, ciudad de un millón quinientos mil habitantes erigida en pleno desierto de Arizona, estado del suroeste estadounidense, en la frontera con México.

En sandalias y jeans, jóvenes voluntarios reparten “bagels”, pequeños panes redondos, en el local, decorado con un afiche de Barack Obama, una foto en blanco y negro del asesinado ex presidente John F. Kennedy y una suerte de muñeco del presidente George W. Bush con una mueca en el rostro.

“Pensamos que es posible ganar en Arizona (...) Este estado ha sido particularmente azotado por la crisis de los préstamos hipotecarios y por la inacción del gobierno federal en el tema de la inmigración”, explicó a la AFP Emily DeRose, portavoz demócrata en el lugar.

De complexión delgada, ojos azules y camisa satinada de color amarillo, la joven bebe su gaseosa, para inyectarse una dosis suplementaria de cafeína y soportar estas últimas y ajetreadas horas antes de la elección presidencial del martes.

Según un reciente sondeo de la Universidad de Arizona, el candidato republicano marcha adelante de Obama con una ínfima ventaja (46% contra 44%) en el “estado del Gran Cañón”, que fue ganado en 2004 por George W. Bush con una distancia de 10.5 puntos sobre su rival demócrata John Kerry.

El sitio independiente RealClearPolitics da al senador por Arizona una ventaja de 3.5 puntos sobre Obama.

El apoyo de Colin Powell
Para contrarrestar esta situación, los demócratas lanzaron el fin de semana una serie de anuncios televisivos en Arizona en los que se destaca el apoyo dado por el ex secretario de Estado de Bush, Colin Powell, a la causa demócrata. “La campaña de Obama no gasta dinero de manera frívola”, asevera DeRose.

Pero Camilla Strongin, responsable del Partido Republicano en Arizona, replica: “Tienen mucho dinero, es tan simple como eso”.

“Nosotros esperamos una elección cerrada, es normal en esta etapa de la campaña, pero nosotros tenemos una ventaja: las personas de Arizona conocen a John McCain y siempre han votado por él”, afirma Strongin. “Barack Obama no es conocido acá, no ha invertido tiempo en este estado durante la campaña presidencial. Y sería un poco raro que ganara”, destaca.

El cuartel general republicano en Phoenix también está en plena ebullición, en este estado que elige diez grandes electores de los 270 que necesita un candidato para ser elegido presidente.

Arizona no es ni una prioridad, ni esencial, para el senador por Illinois, pero una derrota de McCain en este estado comprometería sus oportunidades y sería un duro golpe para su ego.