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  • AFP

El presidente electo de El Salvador, el excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén, se comprometió este jueves a trabajar por la unificación del país, marcado por una polarización entre derecha e izquierda que se profundizó durante el proceso electoral.

"Nosotros tenemos en nuestros corazones paz y perdón, queremos ver hacia adelante, por eso no queremos traer a memoria el pasado reciente de estas elecciones", afirmó Sánchez Cerén en conferencia de prensa luego de que el Tribunal Supremo Electoral confirmó su triunfo en el balotaje del pasado domingo.

"Abrimos nuestros nuestros brazos a la oposición política para que construyamos juntos una agenda de país, tenemos que darle respuesta a los problemas que tenemos la mayoría de los salvadoreños", apuntó.

La madrugada de este jueves, concluido el escrutinio final, el TSE ratificó la victoria del ex comandante rebelde, pero advirtió que la proclamación no se producirá sino hasta dentro de tres días, plazo que la ley establece para eventuales apelaciones.

Además, el TSE estudia un recurso de nulidad interpuesto por la derecha, que alega la existencia de un fraude por parte del oficialismo.

Sánchez Cerén, obtuvo 50,11% (1.495.815 votos) y Norman Quijano, de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), 49,89% (1.489.451), porcentajes idénticos a los del escrutinio preliminar del pasado domingo.

Sánchez, que acudió a la conferencia de prensa acompañado por el vicepresidente electo, el también ex comandante rebelde Oscar Ortiz, comentó que en "estas elecciones la esperanza y la alegría vencieron al miedo".

"Ahora todos vamos a construir juntos un país más incluyente, más desarrollado, donde tengamos vida digna para todos, ese es el compromiso del próximo gobierno", prometió.

Por su parte, Ortiz envió un mensaje de tranquilidad a los empresarios -cuya cúpula también ha rechazado la legitimidad del resultado electoral- y ofreció trabajar por el desarrollo económico, con más generación de empleo y mayores niveles de seguridad.

Sánchez Cerén, de 69 años y actual vicepresidente del primer gobierno de izquierda de El Salvador, presidido desde 2009 por Mauricio Funes bajo la bandera del FMLN, había ganado la primera ronda del 2 de febrero con 48,9% contra 38,9% de Quijano, pero sin lograr el 50% más uno que evitaba la segunda vuelta del pasado domingo.