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El presidente estadounidense, Barack Obama, concluyó el sábado una visita destinada a tranquilizar a su aliado, Arabia Saudita, respecto a Siria e Irán, y distinguió a una militante feminista el mismo día que las mujeres llamaron a desafiar la prohibición de conducir.

Este sábado, antes de partir a Estados Unidos hacia las 11H00 (08H00 GMT) en el avión Air Force One, Obama se reunió en un hotel con Maha Al Muneef, una activista saudita que milita contra la violencia de género y el maltrato a los niños en Arabia Saudita, para entregarle un premio del Departamento de Estado que recompensa a las "mujeres valientes".

Esta médica dirige el programa nacional para la seguridad de la familia, que fundó en 2005 para luchar contra la violencia conyugal y los malos tratos a los niños. Al Muneef no pudo viajar a Washington a comienzos de marzo para recibir su premio.

Obama, que posó con la Dra. Muneef para los fotógrafos, elogió sus esfuerzos "para convencer (a los sauditas) de que se trata de una cuestión que será importante a largo plazo".

"Nosotros estamos muy muy orgullosos de usted y agradecidos por todo el trabajo que usted realiza aquí", agregó.

Obama se reunió el viernes al anochecer con el rey Abdala para hablar fundamentalmente de los temas que provocaron fricciones en los últimos meses entre Washington y Riad: la guerra civil en Siria y las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

Pero no discutió la cuestión de los derechos humanos con su anfitrión, reconoció un alto responsable estadounidense que relató la reunión, pidiendo el anonimato.

El mandatario estadounidense trató de tranquilizar a los sauditas respecto a las intenciones de su país sobre Siria e Irán, afirmando que los intereses estratégicos de Washington y Riad "permanecen ampliamente alineados", según dicha fuente.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, habían exhortado al presidente norteamericano a presionar a Riad para que pusiera fin "a la represión de la libertad de expresión (...), a la discriminación contra las mujeres y las minorías, y a todas las formas de tortura" en este reino ultraconservador.

"Nosotros tenemos muchas preocupaciones serias sobre la situación de los derechos humanos, los derechos de las mujeres, las libertades religiosas, la libertad de expresión. Y determinadas leyes recientes plantean la cuestión de la capacidad de la gente a expresarse libremente", aseguró el funcionario estadounidense.

Cuando se le preguntó por qué Obama no había mencionado esta cuestión con el monarca saudita, este funcionario indicó que la reunión estuvo consagrada fundamentalmente a los grandes temas geopolíticos regionales.

"Dado todo el tiempo que dedicaron a Irán y Siria, no pudieron tratar varias cuestiones, y no sólo los derechos humanos", explicó.

La entrevista con la Dra. Muneef tuvo lugar el mismo día en que las militantes feministas convocaron a las sauditas a desafiar la prohibición de conducir.

"Nosotros fijamos un día cada mes para continuar nuestra campaña. Este mes, la jornada coincide con la visita del presidente Obama", declaró a la AFP la militante Madiha Al Ajrush.

Hace tres décadas que las mujeres exigen el derecho a conducir en Arabia Saudita, que aplica una versión extremadamente severa del islam y es el único país en el mundo donde las mujeres no tienen derecho a manejar un vehículo.

Obama regresa este sábado a Washington luego de una gira de seis días que lo llevó a Holanda, Bélgica, Italia y Arabia Saudita para participar en cumbres y reuniones consagradas fundamentalmente a la situación en Ucrania.

En Riad, Obama recibió una llamada telefónica del presidente ruso Vladimir Putin para hablar sobre la propuesta norteamericana para resolver la crisis ucraniana, según la Casa Blanca.