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El mensaje del presidente francés Nicolas Sarkozy al líder de las FARC, Manuel Marulanda, pone más presión sobre esa guerrilla que hasta ahora fue sorda a los intentos internacionales por liberar a los rehenes, salvo en la frustrada mediación del mandatario venezolano Hugo Chávez.

Dos días después de que el presidente colombiano, Álvaro Uribe anunciara que buscará negociar directamente con las FARC, acompañado de Francia, Sarkozy le envió el jueves un mensaje radial a Marulanda en el que le pidió liberar a la colombo-francesa Ingrid Betancourt antes de Navidad.

“Le pido solemnemente que libere a Ingrid Betancourt (rehén desde febrero de 2002) y no haga pesar sobre su conciencia el riesgo que significaría su desaparición”, señaló.

Marulanda plantea canjear a unos 45 rehenes, entre ellos Betancourt y tres estadounidenses, por 500 de sus prisioneros.
Sarkozy también le envió un mensaje a Betancourt animándola a “aguantar”, dado su deterioro físico, evidenciado en pruebas de vida --las primeras en cuatro años-- conocidas hace una semana.

El mandatario francés “ha hecho un emplazamiento a las FARC, a su jefe terrorista Manuel Marulanda, que el gobierno colombiano comparte y respeta”, dijo Uribe en una ceremonia militar.

El ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, destacó que el mensaje deja en claro que “si algo le pasa a los secuestrados, la responsabilidad es únicamente de las FARC”.

Analistas señalaron que el llamado de Sarkozy pone presión sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) y demuestra que el gobernante se jugará a fondo por una salida, que vislumbran difícil.

“Sarkozy está dispuesto a asumir una intermediación dura, a ejercer una diplomacia directa pero en equilibrio, sin sentirse manipulado por Uribe y sin que éste perciba en él la desconfianza que sintió por la mediación de Chávez”, dijo Vicente Torrijos, experto en temas internacionales.

Sin embargo, advirtió que “es poco probable” una respuesta positiva de las FARC”, porque Marulanda “no se mueve en estos ambientes sólo por sentimientos”.

La congresista colombiana Piedad Córdoba, cesada en su facilitación junto a Chávez, previó que el llamado de Sarkozy no tendrá ningún efecto y reiteró que el presidente venezolano es el más idóneo para conseguir el canje.

A finales de 2005, las FARC ignoraron una propuesta de Francia, España y Suiza, en la que Uribe aceptaba crear una “zona de encuentro” que implicaba el retiro temporal de tropas de una zona de 180 km2 en el sur del país, para negociar.
La guerrilla argumentó no haber recibido la iniciativa, y desde entonces Uribe rechazó su exigencia de desmilitarizar dos municipios para pactar el intercambio, en un forcejeo en medio del cual murieron en junio 11 ex diputados cautivos.

En contraste, los rebeldes fueron particularmente diligentes en la mediación de Chávez, produciendo pruebas de vida de 16 rehenes y enviando a Caracas a un emisario de su cúpula, quien se reunió con el mandatario venezolano.

Uribe puso fin a esa gestión el 21 de noviembre, argumentando que Chávez irrespetó su pedido de no contactar al alto mando militar colombiano, y falta de resultados.

El senador de izquierda Gustavo Petro, líder del partido Polo Democrático --principal de oposición-- llamó a Marulanda a “reflexionar” sobre el pedido de Sarkozy, advirtiendo que en el medio están la “soberbia” de las FARC y la negativa de Uribe a negociar.

Aunque las FARC no reaccionaron aún al mensaje de Sarkozy, la agencia Anncol, que difunde información de ese grupo en internet, señaló que “las intenciones de Francia son “buenas, loables y sanas”, pero el canje demanda reciprocidad y el despeje militar por 45 días.