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“Aquí fue lo de la tragedia. Aquí están los muertos y heridos”, proclamaba megáfono en ristre un vendedor de periódicos en una zona céntrica de Ciudad de México, donde se estrelló el martes un jet oficial y murieron 13 personas, entre ellas el ministro del Interior.

Únicamente dos palabras: “Iba Mouriño”, aparecían en la portada de un diario sensacionalista, que acabó en manos de muchos de los 200 policías y militares que custodian el escenario del accidente.

Juan Camilo Mouriño era hasta el martes secretario de Gobernación (Ministro del Interior), el principal colaborador del presidente Felipe Calderón, quien le confió el puesto en enero, a pesar de su juventud: tenía sólo 36 años.

Su muerte multiplicó la repercusión mediática y la curiosidad de decenas de personas que se acercaron a intentar obtener algún detalle de un accidente que pudo desencadenar una auténtica matanza.

“La gente empezó a gritar que había sido una bomba. Salí de mi taxi y empecé a correr. Tuve suerte de haber parado a repostar antes. Si no, hubiera estado en el lugar en ese momento y seguramente hubiera sido aplastado”, rememoró a la AFP un taxista testigo cercano de la tragedia.

A 200 metros del impacto
Como otros testimonios, este taxista recuerda haber escuchado entre tres y cuatro explosiones desde su situación a 200 metros del lugar del impacto.

“Se sintió como un temblor muy fuerte. El edificio en el que trabajo es de cristales y vimos toda la llamarada”, dijo a su vez a la AFP Esther Sánchez, de 33 años, quien trabaja en un inmueble cuyo frente quedó quemado hasta la octava planta.

Aún conmovida, Sánchez dijo que el edificio fue evacuado, y “al salir por la puerta de emergencia vimos trozos del avión y de los autos, y mientras caminábamos también vimos restos humanos”.

La mujer dijo que ayer miércoles no pudieron entrar al edificio donde está ubicada la oficina en la que trabaja como contable de una firma farmacéutica.

“Mi auto es uno de los afectados y lo estoy buscando, pero la zona está cercada y aún no tengo novedades”, dijo preocupada.

Un callejón rodeado de edificios altos
La avioneta colisionó en un callejón rodeado de edificios altos y aledaño al Paseo de la Reforma, la principal avenida capitalina, y al Periférico, una vía extremadamente transitada en esa hora.

A escasos metros del lugar se encuentra la Embajada de Finlandia, que estaba cerrada ayer miércoles; y a unos 200 metros la sala del Auditorio, donde se esperaban a miles de personas para un concierto del cantante local Alejandro Fernández que fue cancelado. No muy lejos, separada por el bosque de Chapultepec, se ubica la residencia presidencial de Los Pinos.

El área donde impactó la aeronave estaba rodeada por un cordón policial, y en algunos puntos habían colocado carteles que tapaban la visión de los periodistas y curiosos.

En la cinta amarilla que sellaba el lugar se leía “Escena del Crimen”, donde ya trabajan expertos mexicanos y estadounidenses para recoger evidencias.

“Estamos tomando las medidas del escenario del suceso y de los restos del avión”, explicó a la AFP uno de los peritos encargados del caso quien no quiso ofrecer más datos.

El gobierno descartó, en principio, que se trate de un atentado, y pidió cautela a los medios a la hora de avanzar detalles sobre los motivos de la tragedia.

Peritos también exigieron borrar videos y fotografías realizados por particulares en los que se veía a víctimas quemadas, dijo a la AFP uno de los taxistas que trabajan en una parada situada en ese punto.

Además de los 13 muertos --nueve en la aeronave y cuatro transeúntes-- resultaron heridas otras 40 personas, cuatro de ellas de gravedad.

El enorme cerco, sin embargo, no impedía ver varios coches de la treintena que fueron incendiados, así como puestos callejeros de venta de comida quemados.