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  • EFE

Al filo del amanecer, unos 2,700 militares brasileños de la Marina y el Ejército han tomado el control del complejo de favelas de Maré, el último gran bastión del narcotráfico en Río de Janeiro, que ya fue ocupado por la policía militarizada sin resistencia en la madrugada del pasado domingo.

Cuando apenas pasaban unos minutos de las 5 de la mañana (8:00 GMT), los soldados y fusileros navales se apostaron en los principales accesos a Maré, escoltados por tanques y blindados de la Marina.

Solo una hora después y tras efectuar numerosos controles a los viandantes y vehículos de la zona, los soldados han entrado en el complejo entre tímidos aplausos de algunos vecinos y la pasividad de la inmensa mayoría que caminaba entre militares y vehículos blindados sin prestar gran atención.

“Yo no había visto una cosa así en mi vida”, comentó a EFE un vecino que no quiso dar su nombre ni ser filmado.

En su opinión esta operación “será algo bueno para el pueblo”, ya que los narcotraficantes no camparán a sus anchas por la barriada ni podrán utilizar sus calles “para abandonar y desguazar los vehículos que roban”.

Los efectivos del Ejército avanzaron por las 15 favelas que componen Maré sin las dificultades halladas en otras debido a que se ubica en un terreno plano, con calles rectas, anchas y sin cuestas, lo que facilitó el avance de los vehículos pesados.

Sin la oposición de los miembros de Comando Vermelho (Comando Rojo), Tercer Comando y Milicia que hasta la semana pasada ocupaban la zona, y que se cree que abandonaron el complejo antes de la llegada de los efectivos policiales, los militares solo encontraron como espectadores pasivos a los habitantes de Maré, que asistían a la escena.

Sacan fotos

Los vecinos, muchos de ellos aún en los bares apurando las últimas horas de la noche del viernes, mostraron un mayor interés que el que despertó la semana pasada el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de la Policía Militarizada.

Mientras algunos aprovecharon la ocasión para inmortalizar el escenario haciéndose fotos frente a los soldados y vehículos militares, otros acudían a sus labores sin preocuparse mucho de las

operaciones que estaban llevando a cabo las Fuerzas Armadas.

Los militares se afanaron en desarrollar su labor manteniendo perímetros de seguridad, parando los vehículos que circulaban y vigilando los cruces de calles y puentes donde podían ser objeto de

un ataque, mientras los vecinos paseaban a su alrededor y observaban desde las ventanas.

 

"Será algo bueno para el pueblo, ya que los narcos no camparán a sus anchas por la barriada ni podrán utilizar sus calles, para abandonar y desguazar los vehículos que roban".

POBLADOR ANÓNIMO

 


Algunos vecinos aplaudían tímidamente y la inmensa mayoría que caminaba entre militares y vehículos.