Jorge Eduardo Arellano
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Unos 6,000 campesinos y sin techo marcharon ayer jueves por las calles céntricas de Asunción hasta la sede del Congreso para pedir reforma agraria, vivienda y apoyar un reclamo gubernamental de cambio de las autoridades en la Corte Suprema y la Fiscalía.

“La protesta no se levanta hasta que las autoridades se comprometan a promover el cambio”, dijo a periodistas Luis Aguayo, uno de los líderes de la movilización de los sectores sociales, que no provocó mayores incidentes.

Las manifestaciones paralizaron la circulación en el radio céntrico, donde peatones y oficinistas fueron víctimas de la hostilidad de los ruralistas.

Un millar de ellos intentó ocupar el miércoles la sede de la Fiscalía General del Estado para presionar por la renuncia del jefe del ministerio público, Rubén Candia, pero fueron repelidos por la policía antimotines. El enfrentamiento dejó como saldo unos 60 heridos y contusos.

“No podemos seguir apañando la corrupción y la mafia en el Poder Judicial y la Fiscalía”, dijo en declaraciones a periodistas el gobernador del departamento de San Pedro, José Ledesma (oficialista), que acompañó la movilización.

Los oficialistas se encuentran en minoría tanto en la Corte como en la Fiscalía, y tampoco pueden aspirar el cambio en el Poder Judicial vía juicio político por carecer de mayoría en las dos cámaras del legislativo. “Entonces recurren a este sistema de presión”, dijo en declaraciones a periodistas el diputado opositor Artemio Barrios.

Otras demostraciones de fuerza se registraron en otros cuatro departamentos del país donde los labriegos organizados clausuraron rutas. En el departamento de Concepción, 500 km al norte, el correo y los diarios no llegaron el jueves por el bloqueo de la carretera que conecta con Asunción.

Respecto de la movilización campesina, una asamblea de obispos católicos reunidos el jueves exhortó a los sectores sociales “a dar tiempo a este Gobierno que está iniciándose y no saltar los canales para entrar en agresiones”.

“Necesitamos de paz y concordia”, señaló un comunicado de la Conferencia Episcopal paraguaya.

Los grupos de agricultores se movilizan desde el triunfo de Fernando Lugo en las elecciones presidenciales del 20 de abril.

Las invasiones de propiedades rurales recrudecieron desde su asunción presidencial, el 15 de agosto.